OPINIÓN A los jóvenes del mundo

Por BRASIL ACOSTA*

Leí recientemente en un portal de internet, Xinhua Español, que el presidente chino, Xi Jinping, también secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh), respondió a los jóvenes extranjeros que participaron en el Diálogo Global de Jóvenes Líderes con una carta en la que les conminaba con el intercambio y el aprendizaje mutuos para contribuir a la construcción de una comunidad de destino de la humanidad.

Su lectura fue, para mí, una luz de esperanza en este mar de egoísmo, en el que se ve al ser humano como mercancía y no como lo que es, un ser humano.

Al presidente Xi Jinping tuve la suerte de conocerlo en el año 2013 cuando fui nombrado, junto con otros diputados y senadores, miembro del comité de recepción en su visita a México en aquel entonces. Ahí descubrí dos cosas relevantes: primero, la instrucción del también secretario general del Comité Central del PCCh, pues tiene un doctorado en teoría marxista; segundo, que al estrechar su mano pude notar su sencillez, misma que se requiere para la construcción de una gran nación y de un futuro luminoso y mejor para la humanidad.

En el marco de los 100 años del PCCh, los jóvenes del mundo deben voltear los ojos hacia la estrella grande amarilla de la bandera de China que representa al PCCh; deben los jóvenes ser como las estrellas pequeñas que juntas se desarrollan en torno al partido. La construcción de una sociedad mejor, más productiva, tecnológicamente más desarrollada, pero, al mismo tiempo, más equitativa con un estado que se preocupa por sacar de la pobreza a más de 300 millones de chinos y que ahora ve más allá de sus fronteras y se preocupa, también, por el desarrollo de la humanidad entera, requiere de una gran convicción, de claridad de miras y de fortaleza intelectual.

Asimismo, requiere de un gran compromiso por los trabajadores del mundo y, sin duda, requiere de un trabajo arduo y permanente, por ello coincido con el llamado del presidente Xi a los jóvenes, pues señala que “la felicidad se debe lograr a través del trabajo duro”.

La juventud debe levantar la vista hacia el modelo chino, pues lo que el mundo requiere no es el modelo de mercado egoísta que concentra la riqueza en unas cuantas manos; por el contrario, se requiere una sociedad altamente productiva, pero, al mismo tiempo, preparada, entusiasta, feliz, con una mejor distribución de la riqueza y una juventud que sea capaz de preocuparse, más allá de sus propios intereses, por los intereses de los trabajadores del mundo.

Por eso el ejemplo del modelo chino, impulsado por el PCCh y su secretario general, es digno de ser estudiado por los jóvenes del mundo y digno de ser replicado en las sociedades que padecen el mal de la pobreza y el fracaso del modelo económico capitalista neoliberal. Está llegando la hora de la humanidad y los jóvenes no deben dudar que la cabeza del proyecto socialista mundial es China, pues mientras los países capitalistas sumergen a sus poblaciones en el hambre, la muerte y la miseria; China, por el contrario, genera riqueza, la distribuye equitativamente y saca de la pobreza a los que más han sufrido.

Felicidades al pueblo chino, a su partido y a su presidente, Xi Jinping; ¡que viva a nueva juventud gloriosa!

*Brasil Alberto Acosta Peña es diputado federal mexicano.

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