El centenario del Partido Comunista de China y la consolidación de la sociedad armoniosa

Por JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ CORTÉS*

Hoy, el sueño de Li Dazhao y de otros 15 miembros fundadores del Partido Comunista de China (PCCh) es realidad. Este espíritu de sacrificio ha sido llevado adelante por los comunistas chinos en los esfuerzos recientes del país para combatir tanto la pobreza extrema como la pandemia de COVID-19. Es importante destacar que 3,7 millones de sus miembros sacrificaron sus vidas entre 1921 y 1949 para luchar por la fundación de la República Popular China.

Plenamente consciente de que la pobreza es incompatible con el socialismo, el PCCh llevó al pueblo chino a iniciar la Reforma y Apertura. “Todos los problemas prácticos en la vida cotidiana de las masas deben reclamar nuestra atención”, dijo Mao Zedong al declarar la fundación de la República Popular China en 1949.

Haciendo eco de las palabras del Gran Timonel, el secretario general del Comité Central del PCCh, el presidente Xi Jinping, precisa que “la aspiración del pueblo por una vida mejor es nuestro objetivo”. El PCCh ha dejado claro a todos que su mayor logro político es mejorar el bienestar de la gente.

El legado del PCCh

Hoy el legado que impulsó el Partido en la aldea de Xiaogang, “la primera aldea reformada de China”, es realidad en toda la población y en todo el territorio de China, a través de la erradicación de la pobreza y de la construcción de una sociedad armoniosa.

Sin el Partido Comunista, no habría República Popular China, ni existiría el enorme éxito en la causa del socialismo con peculiaridades chinas. Por consiguiente, para comprender a China, hace falta primero conocer al PCCh; y para estudiar la historia de China, primero hay que estudiar la historia del PCCh.

El PCCh está presente en la historia del desarrollo de la nación china. Sin duda, generaciones de comunistas chinos han luchado tenazmente por la independencia y liberación de la nación, por la prosperidad y la fortaleza del país y por la felicidad del pueblo.

A propósito, el PCCh insiste en que el pueblo es supremo y vela por el bienestar del pueblo chino. Durante cien años, el PCCh siempre ha puesto a las personas en primer lugar, ejerciendo el principio de universalidad de los derechos humanos en el contexto de las condiciones nacionales. Este contempla los derechos a la subsistencia y al desarrollo como los derechos humanos primarios y básicos.

El PCCh promueve el desarrollo integral del individuo y se esfuerza por brindar a cada persona un sentido más fuerte de ganancia, felicidad y seguridad. Con el liderazgo del PCCh, el pueblo chino mejora en su nivel de vida a través de la erradicación de las desigualdades sociales y la estricta implementación del Estado de derecho.

Con base en las cuatro modernizaciones que impulsó Deng Xiaoping, el arquitecto general de la Reforma y la Apertura de China, hoy el secretario general del Comité Central del PCCh, Xi Jinping, impulsa la “circulación dual” para que, a través del XIV Plan Quinquenal, se consoliden los denominados “dos objetivos centenarios”.

El despegue exitoso que tiene hoy China se deriva del diseño de un proyecto de nación a largo plazo, donde el mercado interno se ha convertido en el puntal del bienestar del pueblo, vinculando su crecimiento al nuevo encadenamiento mercantil global.

Pero también el PCCh impulsa una comunidad de destino compartido a nivel mundial. China se ha convertido no solo en el mayor exportador, sino que, ante el COVID-19, se ha convertido para muchos países en la única opción como proveedor de vacunas a través de la Ruta de la Seda de la Salud, garantizando la distribución rápida y equitativa del nuevo biológico a países ricos y pobres por igual.

Mientras otros países optan por el nacionalismo económico y el individualismo sanitario, China impulsa un nuevo multilateralismo. El presidente Xi Jinping dijo en la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud que China haría de su vacuna contra el coronavirus un “bien público mundial”, y la calificó como la “contribución del país para garantizar la accesibilidad y asequibilidad de la vacuna en los países en desarrollo”.

A cien años del surgimiento del Partido Comunista de China, hoy China tarda 15 minutos en poner fuera de la órbita terrestre la nave espacial tripulada Shenzhou-12, donde se demuestra que el desarrollo tecnológico de China sirve para elevar el bienestar reflejado en la esperanza de vida de los ciudadanos chinos, la cual aumentó a 77,3 años en 2019, en comparación con la esperanza de vida de 35 años en 1949.

Durante cien años, el PCCh se ha comprometido con el desarrollo pacífico y el progreso común. China es firme en su postura internacional: salvaguardar la paz mundial y buscar el progreso a través de la cooperación. Al respecto, el 26 de junio de 1945, China fue el primer país en firmar la Carta de las Naciones Unidas.

El PCCh seguirá llevando al pueblo chino a perseverar en el camino del desarrollo pacífico y en impulsar el desarrollo común; a defender con firmeza la paz mundial; a persistir en promover el desarrollo mediante la cooperación y fomentar los derechos humanos aprovechando el desarrollo; y a participar activamente en los asuntos de los derechos humanos internacionales, con el fin de contribuir con la sabiduría china y ofrecer soluciones chinas a la gobernanza global.

Tres pilares en la diplomacia

Hoy, la diplomacia de China bajo el liderazgo del PCCh tiene tres pilares: amistad, apertura y armonía, que son la base para construir una comunidad de destino común y de futuro compartido de la humanidad.

Bajo la sólida dirección del Partido Comunista, China alcanzará sin problemas su segundo objetivo centenario, y hará mayores contribuciones a la paz y el desarrollo mundiales y a la causa del progreso de la humanidad.

Con una excelente brújula, los fuertes vientos llevarán a China a buen puerto para el centenario de la República Popular. Ello se plasma en el reciente libro blanco sobre la práctica del Partido Comunista de China en el respeto y la protección de los derechos humanos.

El PCCh está guiando al pueblo hacia el sueño chino del rejuvenecimiento nacional y consolidar así el segundo objetivo centenario: convertir a China en un gran país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado, armonioso y hermoso, cuidando y velando por el medio ambiente.

China, a través del PCCh, consolidará su desarrollo sostenible de cara al centenario de la República Popular China.

*José Ignacio Martínez es coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios, y profesor del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

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