La nueva filosofía de desarrollo de China

Por Juan Carlos Capuñay*

El 1 de julio de este año se conmemora el primer centenario de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh). Los logros alcanzados por el PCCh en estos 100 años se deben al esfuerzo de varias generaciones de líderes comunistas chinos que llevaron al triunfo del pueblo en 1949 con el objetivo de transformar su país.

Cabe mencionar que desde su Primer Congreso Nacional, celebrado en ese mes de julio de 1921, la actuación y los propósitos del PCCh han estado vinculados a la marcha y progreso de esa gran nación. Las decisiones de sus líderes han sido los vectores centrales de los cambios políticos y económicos que ha experimentado China desde sus inicios y que la han convertido hoy en la segunda potencia económica mundial. Dentro de ellas se puede poner de relieve la eliminación de la pobreza y un mejor bienestar para su población, tanto en sus necesidades básicas como en las que se derivan de su relación con la sociedad nacional e internacional.

Hoy en día existe un claro balance entre el progreso en el campo y el crecimiento sustentable de los centros urbanos. En ambos espacios se ofrece a su población un desarrollo inclusivo, la satisfacción de sus necesidades y un medio amigable para su relación con el exterior. China ya erradicó la pobreza y ha mejorado el nivel de consumo de su población, convirtiéndola en el mayor mercado de consumo de bienes y servicios. Su clase media, de casi 500 millones de personas, con un nivel de ingreso elevado, se ha vuelto el mayor segmento poblacional para la industria turística internacional. Estos han sido los mayores logros conseguidos por el PCCh en el centenario de su fundación.

Rol en el escenario internacional

Cabe resaltar que el presidente Xi Jinping recientemente, en el marco del lanzamiento del XIV Plan Quinquenal, anunció a la “nueva filosofía de desarrollo” de China como determinante en la definición del rol del país en el escenario internacional, así como su aporte al desarrollo de las naciones. Su planteamiento señala que en las actuales circunstancias de la pandemia de COVID-19, es necesario una acción conjugada tanto en el ámbito de la salud como en el de la reactivación económica. Su visión es el sustento de los esfuerzos que despliega China para cooperar con la comunidad internacional en su lucha contra la pandemia.

La contribución de China comprende el apoyo al marco multilateral como la mejor garantía de una distribución equitativa de los recursos necesarios para que cada país pueda combatir los efectos de la pandemia, así como de la ayuda por medio de la entrega de vacunas a las naciones más necesitadas y carentes de fondos para adquirirlas.

En lo económico, además de las iniciativas nacionales como los proyectos bilaterales y regionales de cooperación y las 19 zonas económicas especiales, existe la propuesta del presidente Xi Jinping esbozada en 2013 sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que representa un esquema de conectividad dirigido a promover el desarrollo nacional de sus miembros integrantes en base a una conjugación de propósitos y esfuerzos comunes de todos los países adherentes al proyecto. No es un modelo único a seguir, sino un esquema basado en entendimientos culturales para los fines del desarrollo. En el caso de América Latina, desde 2015 existe la propuesta para la creación de una “Ruta de la Seda digital” como la mejor vía para una conectividad orientada a promover las relaciones culturales y académicas, el comercio y las inversiones. La visión de la “nueva filosofía de desarrollo” del presidente Xi Jinping no solo permitirá combatir los flagelos de la pandemia, sino también promover una necesaria reactivación económica de todo el planeta y un mayor desarrollo en particular de las pequeñas y medianas empresas.

En el periodo de las “Dos Sesiones” de este año, la Asamblea Popular Nacional y la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino aprobaron las metas del XIV Plan Quinquenal (2021-2025), el cual introduce un enfoque amplio en el desarrollo de China, que comprende propuestas orientadas a consolidar la industrialización de la agricultura, la modernización y sustentabilidad de las ciudades, la promoción de las industrias verdes y principalmente la innovación y utilización de nuevas tecnologías como motor del desarrollo. Se trataría de la nueva normalidad de la economía y sociedad de China.

Esta propuesta se resume en un compromiso o acción compartida entre la sociedad civil y los estamentos políticos, en particular el PCCh. Se trata de un compromiso para un trabajo amplio y refleja la nueva mentalidad de apertura y desarrollo nacional en la que se fundamenta la filosofía y actuación del PCCh. Es la marcha hacia un socialismo moderno, hacia una sociedad justa, equitativa y “modestamente acomodada”, según lo señalado por Deng Xiaoping. Además, como un referente adicional, puedo mencionar la propuesta de la Triple Representatividad de Jiang Zemin, que dio forma a un compromiso entre la sociedad civil y la estructura administrativa y política del Gobierno en los fines de un desarrollo para China, que hoy se hace realidad al tener la condición de segunda economía del mundo y en la mejoría de la calidad de vida de su población rural y urbana.

Una relación bien estructurada con Perú

Finalmente, cabe indicar que las relaciones del Perú con China ya han dejado de ser únicamente económicas o políticas para convertirse en unas relaciones de pueblo a pueblo, que se sustentan en el hecho de la presencia china en el Perú desde la época de la dinastía Shang, y también por el hecho de que en el Perú resida la comunidad de descendientes chinos más grande de América Latina y la segunda en el hemisferio occidental. Ello ha permitido que las actuales relaciones constituyan quizás las mejor estructuradas en el espectro internacional del Perú, a partir de un Tratado de Libre Comercio (2010), una Asociación Estratégica Integral (2013), un Comité de Diálogo Económico y Estratégico (2014) y un Plan de Acción Binacional (2016). En cada uno de ellos, existe un claro compromiso a nivel gubernamental, la activa presencia de las instituciones económicas privadas (empresas) y la intervención del ámbito cultural y académico. Ello garantiza las relaciones a futuro, al margen de los vaivenes propios de las políticas nacionales.

Un aspecto importante es la presencia de la comunidad de descendientes chinos. Está muy vinculada con el sur de China y ello ofrece una ventaja privilegiada al participar en la iniciativa de la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong y Macao y en las zonas económicas especiales del sur del país. Otro aspecto importante son las coincidencias multilaterales y a nivel regional. La presencia de ambos países en el foro de APEC debe constituir la base para una presencia más activa en los proyectos que pueda desarrollar el nuevo esquema de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, siglas en inglés), que, junto con el Acuerdo Transpacífico, representará el mayor espacio de libre comercio y de inversiones en el mundo, al cual el Perú debe integrarse plenamente.

La cooperación entre los gobiernos y la amistad de ambos pueblos se seguirán fortaleciendo con el paso del tiempo. Solo me queda desear un feliz centenario al Partido Comunista de China y, asimismo, un feliz 50.º aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre el Perú y la República Popular China.

*Juan Carlos Capuñay fue embajador de Perú en la República Popular China.

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