Civilización ecológica, socialismo y desarrollo científico

Por Lucas Gutiérrez Rodríguez*

Este mes de julio se cumplen 100 años de la fundación del Partido Comunista de China (PCCh), en cuyos primeros estatutos se planteaba la necesidad de organizar una revolución social que liberase al pueblo chino de la opresión del feudalismo, los agentes exteriores imperialistas y la burguesía nacional para constituir un Estado socialista, superador del marco de relaciones capitalistas. El PCCh logra fundar la República Popular China en 1949 en la que, después de más de 70 años de existencia y mediante el desarrollo del socialismo con peculiaridades chinas, la sociedad china ha alcanzado un índice de desarrollo humano medio-alto, una mejora en las condiciones de vida de las mujeres y jóvenes, entre otros logros.

El PCCh, consciente de sus aciertos y corrigiendo sus errores, ha logrado situar los intereses del pueblo en el centro de la vida política y social de China. Simultáneamente, realizando un análisis de la fase histórica en la que se encuentra tanto el pueblo chino como la comunidad internacional, los comunistas no podemos contentarnos tan solo con lo conseguido hasta ahora, sino que debemos continuar trabajando por mejorar la situación social, ambiental y económica de nuestros pueblos.

A continuación, exponemos algunos de los principales retos de la humanidad y establecemos un vínculo con la contribución potencial que el PCCh puede realizar para afrontarlos, incluidos los partidos comunistas de otros países, como el Partido Comunista de España.

La gravedad de la crisis del COVID-19

Más de un año después de que irrumpiese en Wuhan el virus SARS-Cov-2, la situación sanitaria en el mundo sigue siendo preocupante, dado el alto número de víctimas y contagios a lo largo y ancho del planeta.

Dentro de la enorme gravedad de este escenario mundial, el Gobierno de China y el PCCh han logrado controlar la pandemia dentro del país, al haber movilizado eficazmente un gran número de médicos, equipos de especialistas, grupos voluntarios y militantes en todos los barrios, fábricas y aldeas de China. Al mismo tiempo, China ha mostrado en repetidas ocasiones su firme voluntad de construir alianzas superando las diferencias y buscando soluciones comunes a dichas dificultades. Mientras tanto, el neoliberalismo dominante en Europa, Brasil y EE. UU. ha mostrado su total inoperancia al haber diezmado la capacidad sanitaria de los sistemas de salud durante las últimas décadas de privatizaciones, mostrando asimismo una enorme debilidad en la capacidad de organización social ante una crisis sanitaria de tal envergadura.

En este punto conviene recordar la importancia de la cooperación internacional y el multilateralismo para resolver los muchos problemas que enfrenta la humanidad, incluida la pandemia de COVID-19.

Pobreza, cambio climático y desarrollo sostenible

Uno de los grandes retos a los que se enfrenta China y la humanidad es el de erradicar la pobreza y la desigualdad sistémica, afrontar el cambio climático y promover el desarrollo sostenible, dicho en otras palabras: contribuir a la construcción del socialismo mundial. La sociedad china en su conjunto ha logrado una gran victoria al haber mejorado la calidad de vida de más de 770 millones de personas, situándose a la vanguardia en la erradicación de la pobreza en el mundo.

Amplia evidencia científica demuestra que el cambio climático se ha producido por la acción humana desde la Revolución Industrial, iniciada aproximadamente desde 1750, y, dicho de manera más precisa, está profundamente ligado a la irrupción violenta del modo global de producción capitalista basado en el uso de los combustibles fósiles. La sociedad china también es vulnerable a los efectos del cambio climático. Los científicos chinos ya tienen constancia del patrón de lluvias alterado en el país, el retroceso de los glaciares, el ascenso del nivel del mar y el incremento de la frecuencia de los fenómenos extremos meteorológicos.

Resulta significativo que la mayor parte de las emisiones contaminantes históricas se hayan producido en países industrializados capitalistas (actualmente representados en la OCDE), y que estos todavía produzcan buena parte de las emisiones contaminantes actuales. El proceso de construcción del socialismo con peculiaridades chinas no ha estado exento de contradicciones medioambientales, situación ante la cual, el PCCh está adoptando nuevas medidas a través de los sucesivos planes quinquenales, centradas en la reducción de la intensidad de carbono en la economía del país, mediante una fuerte inversión en energías renovables que permita reducir su dependencia del carbón, además de estar realizando esfuerzos para controlar la contaminación, entre muchas otras medidas. China continúa participando activamente en el marco del Acuerdo de París y recientemente, en base a esta urgencia y a sus compromisos, el Gobierno de la República Popular se ha comprometido a poner todos los medios para alcanzar la neutralidad de carbono en 2060.

En paralelo al desarrollo internacional de la ciencia ecológica y los nuevos conocimientos que esta ha ido aportando especialmente desde la segunda mitad del siglo XX (destrucción de la capa de ozono, el cambio climático, crisis de biodiversidad, etc.), se plantea oficialmente en China la propuesta amplia e integradora de construir una civilización ecológica en los XVI y XVII Congresos del Partido Comunista de China realizados, respectivamente, en 2002 y 2007.

La civilización ecológica se define como un programa estratégico fundamental y de larga duración en el tiempo que ataña a la calidad de vida y al futuro del pueblo, no solo de China sino del conjunto de la humanidad. Esta propuesta es definida como política prioritaria para el conjunto de la sociedad china, como así se define en el preludio a la Constitución del país y desde el XVIII Congreso del Partido Comunista de China (2012), y está directamente vinculada a la mitigación/adaptación del/al cambio climático y a la cooperación internacional.

Durante mi residencia y experiencia laboral en China he tenido el honor y también la suerte de haber realizado varias investigaciones de ciencia ecológica en el distrito de Anji (provincia de Zhejiang), en Yunnan y en Harbin (provincia de Heilongjiang), donde he podido constatar el proceso de recuperación forestal y conservación de la biodiversidad que China ha fortalecido especialmente en los últimos 20 años.

La propuesta de construcción de una civilización ecológica adquiere el rango de política estratégica del Gobierno chino desde 2012, de manera que se integra dinámicamente (y con el mismo nivel de importancia) con la construcción económica, política, cultural y social del país. Sobre la base del desarrollo científico, la propuesta se vincula estrechamente con los objetivos de promover el ahorro energético, la conservación de la naturaleza, así como con la transformación del patrón geográfico, estructura económica, modo de producción y modo de vida, y la cooperación internacional en el campo del cambio climático.

Durante el proceso de construcción socialista de la alternativa al capitalismo, la propuesta comunista mantiene también puesta su atención en la contribución de la ciencia: el concepto de desarrollo científico será fundamental para la búsqueda de soluciones que necesariamente son de carácter social, político y tecnológico.

A manera de conclusión

China lidera actualmente el proceso de recuperación forestal en el mundo, está realizando inversiones muy importantes en energías renovables logrando hacer accesible la adquisición de paneles solares en todo el mundo, ha fijado el objetivo de neutralidad de carbono para 2060 y sigue colaborando activamente en el Acuerdo de París. Además, continúa aportando propuestas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y planteando abiertamente la necesidad de refundar la Organización de Naciones Unidas, a fin de dotarla de mayores competencias y representatividad.

El PCCh tiene presente las necesidades del pueblo chino, el objetivo de construir una civilización ecológica en China y el planeta, la defensa de la soberanía del pueblo frente a los ataques injerencistas de EE. UU., así como su orientación hacia una comunidad de destino de la humanidad. China está realizando una contribución importante hacia un nuevo orden internacional que, desde mi punto de vista, supone un avance histórico para la construcción del socialismo mundial. China se encuentra en condiciones de profundizar y liderar las transformaciones sociales, ecológicas y económicas, apoyándose sobre la base del desarrollo científico, y realizar así una contribución decisiva al socialismo mundial.

El reto múltiple al que nos enfrentamos todos los internacionalistas, como también aquellos otros sectores populares que desean la mejora de la situación actual en el mundo, consiste en actuar simultáneamente, de forma decisiva, conjunta y coordinada para erradicar la pobreza, neutralizar el uso unilateral e indiscriminado de la fuerza militar, impedir las agresiones/coacciones económicas contra los pueblos, y aportar soluciones efectivas que preserven la calidad ambiental y biodiversidad necesarias para la vida en el planeta. Todo ello reforzando y manteniendo siempre nuestro horizonte comunista, que nos mueve a continuar dando pasos hacia una sociedad internacional basada en la solidaridad, la cooperación y la abolición de la explotación.

*Lucas Gutiérrez Rodríguez es doctor en Ecología con mención internacional. Realizó su tesis doctoral en la Universidad Autónoma de Madrid en colaboración con la Academia Forestal de China-Instituto de Investigación Forestal Subtropical en Zhejiang.

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