Un enclave para la promoción de la cultura tártara

Una casa construida hace aproximadamente 100 años a la sombra de un grandioso jardín de robles es el hogar de Zaituna y Refati Kalimu, ambos de origen tártaro. El matrimonio le ha estampado un sello especial a esta morada, donde no solo viven y desarrollan sus actividades diarias, sino que también donde dan la bienvenida a todos quienes desean aprender más sobre las tradiciones y cultura detrás de esta etnia.

La “Casa de Roble”, como han apodado al lugar, se encuentra en Tacheng, la cual forma parte de la prefectura kazaka de la región autónoma uigur de Xinjiang. Si bien la ciudad tiene menos de 60 mil habitantes, hay casi 30 grupos étnicos que viven aquí, entre kazakos, mongoles, hui, uzbekos y han por nombrar a algunos. Sin embargo, hay un grupo que llama la atención en particular; los tártaros. China tiene aproximadamente 4000 habitantes de origen tártaro, de los cuales unos 200 viven en Tacheng. Por ello, la preservación y transmisión de su cultura se ha convertido en un asunto de suma importancia, tanto para Zaituna y su marido, como para las autoridades locales.

Además de presidir sobre la Asociación Cultural Tártara, Zaituna logró la inscripción del Festival de Saban y de la gastronomía tártara como patrimonio intangible a nivel nacional en 2008 y 2021 respectivamente. Por un lado, el Festival de Saban, celebrado el 22 de junio de cada año, marca el fin del periodo de siembra, mientras que la gastronomía tártara, marcadamente influenciada por los sabores de Asia Central y de Rusia, también incluye bollos, pasteles y galletas que Zaituna enseña a elaborar a través de clases gratuitas por Tik Tok.

El matrimonio recibe a numerosos turistas todos los días con una sonrisa sincera y amable. Les hacen un tour de su hogar, les cuentan más sobre su cultura, y al final de la tarde, los agasajan con comida y los animan a bailar al son de los cantos y música en vivo. En la actualidad, el matrimonio también se encuentra trabajando en un futuro proyecto; la construcción de un centro para la preservación de la cultura tártara y para el cual han obtenido 3 millones de yuanes de parte del gobierno local.

Una mujer tártara hace pastelillos rellenos de carne. Fotos de Magdalena Rojas
El interior del hogar de Zaituna y Refati Kalimu tiene objetos tradicionales que forman parte de su vida y cultura.
Zaituna Kalimu explica a los visitantes más acerca de la cultura tártara.

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