Cooperativa ecuestre: un vehículo para salir de la pobreza

En Nalati, ubicada en los confines de Xinjiang cerca de la frontera con Kazajistán, se extienden kilómetros de hermosos prados verdes bajo un cielo azul resplandeciente. Este es un santuario natural donde personas de diferentes etnias –kazakos, tayikos, uigures y han, entre otros– coexisten en perfecta armonía con su entorno, el cual han aprovechado para brindar servicios turísticos de diverso tipo como una vía más para salir de la pobreza.

Este es el caso de la cooperativa ecuestre fundada por Tabusi Adares, un hombre local de origen kazako, en mayo de 2013. La cooperativa está compuesta principalmente por agricultores y ganaderos que vieron una vía para generar ingresos adicionales a través de las oportunidades que ofrecía la zona. En la actualidad, hay aproximadamente 80 personas en la cooperativa a cargo de 70 caballos, pero el número fluctúa dependiendo de la cantidad de visitantes, por lo que en el periodo de mayor demanda de la temporada turística –de mayo a octubre– hay hasta 200 animales.

Cada miembro de la cooperativa puede ganar entre 200 a 400 yuanes por día, lo cual representa un incremento significativo respecto a sus ingresos anteriores. De hecho, 20 hogares que se encontraban bajo la línea de la pobreza han podido salir adelante mediante este emprendimiento. Tabusi Adares explica que el proyecto nació una vez que un grupo de turistas quiso arrendar unos caballos. En aquel momento, solo tenía dos, por lo que tuve que pedir prestados más caballos de sus familiares. Sin embargo, pronto se topó con algunos infortunios que lo impulsaron a formalizar el negocio. “En una oportunidad unas personas se cayeron del caballo y tuvieron un accidente, con lo cual perdí más dinero del que había logrado ganar”, señala. “Fue ahí cuando postulé a través de las autoridades locales para crear una cooperativa”, agrega.

El gobierno local entregó a Tabusi Adares 600 mil yuanes para establecer la cooperativa. Gracias a esta, no solo ha logrado mejorar su propia calidad de vida y la de su familia, sino también la de varias decenas de hogares. “Solía vivir en una casa muy pobre, pero aquella en la que vivo ahora es mucho más grande; tiene dos pisos y 480 metros cuadrados”, señala. Además de este trabajo, la familia de Tabusi también posee un hospedaje donde reciben a turistas, y ambos negocios le reportan un beneficio anual de aproximadamente 300 mil yuanes.

Los caballos han sido durante siglos parte fundamental de la vida de los kazakos y otros pueblos que habitan Xinjiang, además de un símbolo de su idiosincrasia. Con el impulso del Gobierno central y las autoridades locales, ahora estos animales también se han convertido en una fuente de ingresos y trabajo.

Nalati tiene una altitud promedio de 1800 msnm y 1012 kilómetros cuadrados.
Tabusi Adares, fundador de la cooperativa ecuestre.
La cooperativa cuenta con más de 200 caballos durante la temporada turística alta. Foto por Magdalena Rojas

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