Sociólogos españoles: conseguir el bienestar del pueblo es la clave del PCCh

SHANGHAI, 21 may (Xinhua) — “Podríamos estar en cualquier parte del mundo viviendo, pero estamos en China porque aquí disfrutamos de torbellinos de vivencias y por tener la suerte de haber vivido los cambios que se han producido”, afirma Miguel Sazatornil, sociólogo español radicado en Shanghai, en el este de China.

En una cafetería histórica de la Perla del Oriente, la pareja española conformada por Miguel Sazatornil y María Cruz Alonso, también socióloga, conversa con Xinhua sobre el desarrollo del país asiático.

Llegaron a China en 2002 por motivos de trabajo, y decidieron quedarse por el afecto y admiración que despertaron en ellos esta tierra y su gente. Hoy día forman parte del círculo académico y cultural de la ciudad y colaboran estrechamente con la Asociación Cultural Internacional de Shanghai y la Academia de Ciencias Sociales de Shanghai.

“Una vez aquí instalados, el día a día fue transcurriendo muy rápido y la situación cambiaba constantemente, siempre para mejor y nos fuimos adaptando a la velocidad del cambio de este país”, rememora Sazatornil.

Para la pareja, “los cambios han sido a la velocidad de la luz”. Como sociólogos, les interesa mucho ver la transformación, que “ha sido una revolución total en todos los niveles de la sociedad, pero para bien y mejor”.

“China ha conseguido muchos logros, por ejemplo, la eliminación de la pobreza, que pocos países la han conseguido. Además, ha conseguido mejorar el nivel medio de bienestar, no solo en lo material, también en los campos de la educación, la alimentación, la calidad de la vestimenta, el arte, la cultura, etc.”, enumera Sazatornil.

Según la pareja, a medida que se incrementa el poderío económico de China, el sector cultural y artístico se encuentra en mayor auge y va captando la atención del mundo.

“Eso sucede porque en el pensamiento general ya no existe la preocupación de qué voy a comer mañana. Con las necesidades materiales cubiertas, es mucho más fácil dirigirse hacia las satisfacciones espirituales”, asevera Sazatornil.

“Para un país pequeño, tiene que ser muy difícil, pero ya para un país del tamaño de China eso es de película, era casi una ‘Misión Imposible'”, afirma.
En su opinión, la clave para obtener todos esos logros es que el país cuenta con un partido gobernante que se esfuerza por conseguir el bienestar del pueblo.

“El Partido Comunista de China, con cien años de historia, ya es por sí mismo un mérito y un gran logro. Pues en estos cien años de trayectoria, ha tenido muchos altibajos y muchas adaptaciones a las circunstancias de los momentos históricos en cada etapa de su existencia. Una clave fundamental es que se ha ganado la confianza del pueblo”, opina el académico.

En su opinión, durante los cien años, la base de la gobernanza del PCCh nunca ha cambiado, que es lograr el bienestar y la mejora de las condiciones de vida del pueblo.

Para el académico, la democracia del socialismo con características chinas tiene sus propias ventajas, la primera es que dedicarse a la política es una labor vocacional para servir al país y al pueblo.

“En China no puede presentarse un señor a presidente del país por mucho dinero que tenga, ni porque haga mucha propaganda, o mucho discurso. Uno no se mete a la política para hacer negocios en ella, sino para servir al país”, afirma.

El año pasado, la lucha de China contra la pandemia de COVID-19 ha profundizado la idea de la pareja.

“China es el único país del mundo que sigue creciendo económicamente, y creo que la base de haber controlado la pandemia es que el pueblo ha confiado en sus dirigentes y ha creído de verdad que lo que deciden es lo mejor para todos, lo cual confirma que China está en el camino correcto”, comenta Sazatornil.

Para él, el país tiene un futuro brillante. “Con los planes quinquenales, tiene ya una línea trazada, sobre todo en los puntos fundamentales, como el de seguir mejorando el nivel de vida de la gente”.

“De momento no tenemos planes para ir a ningún sitio, vamos a seguir en China, un país tan optimista, tan alegre, tan animado y tan fuerte”, afirma Sazatornil.

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