Personas con discapacidad visual en noroeste de china disfrutan de lectura en biblioteca con libros en braille

LANZHOU, 23 abr (Xinhua) — Con un teléfono inteligente en sus manos, Hui Chunguang escucha la narración de un audiolibro y envía mensajes a sus amigos a través de un software de lectura de pantalla que ha instalado en su teléfono.

Hui y otros lectores acuden habitualmente a una biblioteca que cuenta con libros en braille y otros múltiples recursos, donde personas con discapacidad visual puedan disfrutar de la lectura.

Hui, de 65 años, es un obrero jubilado de Lanzhou, capital de la provincia noroccidental china de Gansu. Cuando tenía tres años le diagnosticaron un desprendimiento de retina, consecuencia de una infección de sarampión, con la que paulatinamente perdió la vista. A los ocho años ingresó a una escuela para personas con discapacidad visual.

Su padre, cada día después de la escuela le leía los clásicos de la literatura china que “iluminaron su infancia”, como “El Sueño en el Pabellón Rojo” y “Romance de los Tres Reinos”.

La educación escolar para personas con discapacidad visual duraba entre cinco a seis años. Hui terminó todos sus cursos en 1969, cuando tenía 13 años pero como era muy joven permaneció en la institución educativa por dos años más, y tras su graduación obtuvo una plaza de trabajo en una fábrica como empaquetador.

Su lema de vida es “caminar diez mil millas y leer diez mil libros” ya que disfruta de dar largos paseos y de los libros. Su vida está llena de diversión gracias a la lectura, le provee calma y le ha dado la posibilidad de adquirir conocimiento.

Según la Federación de Personas con Discapacidad de Gansu, en la provincia hay más de 200.000 personas con discapacidad visual. Las necesidades de lectura de este grupo de lectores son difíciles de satisfacer en las bibliotecas ordinarias.

En mayo de 2010, con el apoyo de la biblioteca provincial y la Federación de Personas con Discapacidad de Gansu, la sala de lectura para personas con discapacidad visual abrió oficialmente sus puertas al público.

Hasta la fecha, tiene más de 5.300 libros escritos en braille y 6.700 materiales audiovisuales y recibe a alrededor de 1.500 lectores con discapacidad visual al año.

“Todos los viernes un transporte especializado nos recogía para ir a la biblioteca, mientras que todos los jueves iba por mi propia cuenta, cogía el autobús 114, me bajaba y pedía a un desconocido que me ayudara a cruzar la calle, y un miembro del personal me recogía al llegar a la entrada de la biblioteca,”dijo Hui.

Para Hui y sus amigos, la sala de lectura les ofrece un hogar donde pueden disfrutar de los libros juntos, recitar poesía, escuchar películas, y recordar los momentos divertidos en su época estudiantil.

La sala de lectura lleva más de diez años ofreciendo transporte y almuerzo gratuitos a los lectores con discapacidad visual, para que puedan disfrutar y cultivar el hábito de la lectura.

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