ENTREVISTA: Boicot al algodón de Xinjiang busca ensuciar imagen de China y afectar el comercio global, dice analista argentino

Por Victoria Argüello
BUENOS AIRES, 31 mar (Xinhua) — La campaña de boicot emprendida por la Iniciativa para un Mejor Algodón (BCI, por sus siglas en inglés), con sede en Suiza, a la importación del algodón de la región autónoma uygur de Xinjiang responde a un intento más de ensuciar la imagen de China en el mundo y afecta al comercio internacional, opinó hoy el investigador y analista argentino Lucas Gualda.

El asesor en el Senado de Argentina y actual becario de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai dijo que son infundadas las recientes acusaciones en contra de esa región del noroeste chino.

“En la producción de algodón que se da en Xinjiang se ha confirmado la inexistencia de trabajo forzado. Sin embargo, estas acusaciones ya no sorprenden pues son un intento más de ensuciar la imagen de China a nivel mundial”, expuso Gualda en diálogo con Xinhua.

El también académico señaló que Xinjiang produce alrededor del 20 por ciento del algodón mundial, hecho que devela la magnitud y peso de esa región en el comercio internacional de este producto.

Asimismo, se refirió a la reciente declaración de la oficina en Shanghai de la BCI en la que se señaló que esta entidad nunca ha encontrado un solo caso relacionado con “trabajo forzado” en la región autónoma.

“Diversos medios de comunicación en el mundo se hicieron eco del hecho afirmado con vehemencia por un ‘think tank’ americano, y a esto se le sumó la ofensiva de la Iniciativa para un Mejor Algodón”, expresó.

“Es llamativo el rol que tuvieron algunos diarios del mundo cuando continuaron con estas acusaciones aun después de que la oficina de la BCI en China afirmó que no hay rastros de la existencia de trabajos forzados en la región más occidental del país”, remarcó Gualda.

Para el investigador, la BCI sostiene una “postura agresiva” incluso al callar ante el reciente informe que confirma la inexistencia de trabajo forzado en Xinjiang.

“¿Qué gana con este tironeo? No solamente cuestiona con su silencio su propia integridad, sino también está estafando a las empresas fabricantes que regula. Pareciera que ya no alcanza con el logotipo para dar cuenta de una producción responsable”, dijo.

Añadió que aun cuando se espera que la oficina central de BCI con sede en Suiza se pronuncie al respecto, también “sería momento de que se le exija a los medios de comunicación y a las organizaciones responsables de las difamaciones la misma responsabilidad que se le asigna a los individuos cuando hacen eco de ‘fake news'”.

Paralelamente, Gualda destacó el proceso de modernización que está trasladándose a los campos y poblaciones rurales de China, y que se relaciona con una exitosa política nacional de combate a la pobreza con nulas o pocas referencias a nivel mundial.

“Lo que todos deberíamos saber es que Xinjiang es importante para el mundo pues es uno de los epicentros de la producción de algodón, al igual que países aledaños como Uzbekistán y que este preciado bien que a todos nos viste y abriga está siendo extraído de la mejor manera posible”, concluyó Gualda.

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