Texto íntegro del Registro de las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos en 2020. Parte I

BEIJING, 24 mar (Xinhua) — El siguiente es el informe publicado hoy miércoles sobre la situación de los derechos humanos en Estados Unidos. El informe, titulado “Registro de las violaciones de derechos humanos de Estados Unidos en 2020”, fue publicado por la Oficina de Información del Consejo de Estado, gabinete chino.

Registro de las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos en 2020

La Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China

Marzo 2021

Prefacio

“¡No puedo respirar!”

  • George Floyd

“Las escenas (la violencia en el edificio del Capitolio de Estados Unidos) que hemos visto son el resultado de mentiras y más mentiras, de división y desprecio por la democracia, de odio y agitación, incluso desde los niveles más altos”.

  • Presidente alemán Frank-Walter Steinmeier

En 2020, la pandemia de COVID-19 causó estragos en todo el mundo y representó una gran amenaza para la seguridad humana. El virus no respeta fronteras, ni la epidemia distingue entre razas. Derrotar la enfermedad requiere ayuda mutua, solidaridad y cooperación entre todos los países. Sin embargo, Estados Unidos, que siempre se ha considerado a sí mismo como excepcional y superior, vio cómo se salía de control su propia situación epidémica, junto con desórdenes políticos, conflictos interétnicos y división social. Estos hechos se sumaron a las violaciones de derechos humanos en el país, al que se ha calificado como “ciudad sobre una colina” y “faro de la democracia”.

  • La epidemia se salió de control y se convirtió en una tragedia humana tras la imprudente respuesta del gobierno. A finales de febrero de 2021, Estados Unidos, hogar de menos del cinco por ciento de la población global, representaba más de una cuarta parte de los casos confirmados de COVID-19 en el mundo y casi una quinta parte del total internacional de muertes por la enfermedad. Más de 500.000 estadounidenses habían perdido la vida debido al coronavirus.
  • El desorden en las instituciones democráticas estadounidenses condujo al caos político, destrozando aún más el tejido de la sociedad. La política contaminada por el dinero distorsionó y reprimió la opinión pública, convirtiendo las elecciones en un “espectáculo unipersonal” de la clase rica. La confianza de la ciudadanía en el sistema democrático estadounidense cayó al nivel más bajo en 20 años. En medio de una creciente polarización, las políticas de odio se convirtieron en una plaga nacional y el Capitolio fue asaltado como resultado de disturbios postelectorales.
  • Los grupos étnicos minoritarios sufren discriminación racial sistemática y se encuentran en una situación difícil. Las personas de color constituían aproximadamente un tercio de todos los menores de 18 años en Estados Unidos, pero representaban dos tercios de los menores encarcelados del país. Los afroamericanos tienen tres veces más probabilidades que los blancos de infectarse con el coronavirus, el doble de probabilidades de morir de COVID-19, y el triple de probabilidades de ser asesinados por la policía. Uno de cada cuatro jóvenes asiático-americanos ha sido objeto de acoso racial.
  • El comercio de armas y los incidentes con disparos alcanzaron un récord, al tiempo que disminuyó la confianza de la población en el orden social. Las ventas de armas en Estados Unidos en 2020 alcanzaron 23 millones en el contexto de una epidemia fuera de control, acompañada de protestas por la justicia racial y conflictos relacionados con las elecciones. La cifra representa un aumento del 64 por ciento en comparación con 2019. La cifra de ciudadanos que compraron armas por primera vez superó los 8 millones. Más de 41.500 personas murieron en incidentes con disparos en los Estados Unidos durante el año, un promedio superior a las 110 por día, al tiempo que se registraron 592 tiroteos masivos en todo el país, un promedio diario de más de 1,6.
  • George Floyd, afroamericano, murió después de que un oficial de policía blanco se arrodillara brutalmente sobre su cuello, desatando una protesta nacional. En 50 estados estallaron manifestaciones generalizadas por la justicia racial. El gobierno de Estados Unidos reprimió a los manifestantes por la fuerza y más de 10.000 personas fueron arrestadas. Un gran número de periodistas fueron atacados y detenidos sin motivo.
  • Se amplió la brecha entre ricos y pobres, mientras las personas en la base de la pirámide social continúan viviendo en la miseria. La epidemia provocó un desempleo masivo. Decenas de millones de personas perdieron la cobertura de seguro médico. Uno de cada seis estadounidenses y uno de cada cuatro niños estadounidenses tenían riesgo de padecer hambre. Los grupos vulnerables se convirtieron en las mayores víctimas de la imprudente respuesta del gobierno a la epidemia.

El gobierno de Estados Unidos, en lugar de hacer una introspección sobre su propio historial terrible de derechos humanos, continuó haciendo comentarios irresponsables sobre la situación de los derechos humanos en otros países, exponiendo su doble rasero e hipocresía respecto a esta materia. Situada en una nueva encrucijada, la humanidad se enfrenta a nuevos y graves desafíos. Se espera que la parte estadounidense muestre humildad y compasión por el sufrimiento de su propia población; abandone la hipocresía, la intimidación, el “gran garrote” y los dobles raseros, y trabaje con el resto de países para construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad.

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