Administración ejercida por patriotas es clave para la democracia de Hong Kong

BEIJING, 13 mar (Xinhua) — La máxima legislatura de China ha aprobado una decisión para mejorar el sistema electoral de Hong Kong, en línea con los ardientes llamados públicos para que Hong Kong sea administrado por aquellos que aman la ciudad y el país.

   Aquellos que afirman que la medida socavará la democracia en Hong Kong están revirtiendo los hechos. Su intento de dejar la región administrativa especial en manos de odiadores y traidores está condenado al fracaso, porque nadie que realmente se preocupe por Hong Kong permitirá que este continúe siendo afligido por los efectos colaterales del dominio colonial.

   Durante el gobierno británico de Hong Kong, no había democracia de la que hablar. Los habitantes de Hong Kong fueron “ciudadanos de segunda clase” durante 156 años y no tenían derecho a elegir al gobernador de la colonia. Ese era un trabajo de la monarquía británica.

   En cuanto al Consejo Legislativo, la población de Hong Kong tampoco tenía voz en las leyes que debían aprobarse, las cuales fueron dictadas por el gobernador, y la dignidad y los deseos de los habitantes de Hong Kong fueron simplemente ignorados.

   Las cosas comenzaron a cambiar cuando Hong Kong regresó a la patria en 1997 con la implementación de la política de “un país, dos sistemas”, que permite a la región mantener su sistema bajo el requisito previo de tener “un país”. Por primera vez en la historia, los hongkoneses tuvieron el derecho a votar para elegir a sus representantes y jefe ejecutivo.

   Desafortunadamente, mientras que la parte de “dos sistemas” de la política ha estado en pleno efecto en los últimos 24 años, la parte de “un país” no ha sido adecuadamente reconocida y practicada. Y las consecuencias son graves.

   Por ejemplo, algunos libros de texto en las escuelas primarias de Hong Kong todavía contienen apartes que se burlan de China; ciertos legisladores de Hong Kong se volvieron tan descarados como para insultar a su propio país mientras tomaban juramento de su cargo; y algunos funcionarios públicos optaron por traicionar su deber e incitar a gángsteres a atacar a la Policía, destruir pequeños negocios y degradar el emblema nacional. Algunos radicales incluso han agitado en favor de que Hong Kong se separe totalmente de China.

   Toda esa atroz retórica y comportamiento han demostrado ampliamente lo urgente que es aplicar  el principio de “la administración de Hong Kong por los patriotas”. Sin patriotismo, la democracia solo traería destrucción.

   Además, no es más que una norma y una práctica internacional básica — de hecho una cuestión de sentido común — que a ningún funcionario público se le permita traicionar a su país o abogar por la secesión.

   Dado que toda la cacofonía contra  el principio de “la administración de Hong Kong por los patriotas” es solo una cortina de humo, lo que realmente merece una mirada más cercana es la agenda detrás de ella.

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