Académica argentina resalta estabilidad y visión de largo plazo de China

BUENOS AIRES, 3 mar (Xinhua) — La académica argentina Carla Oliva resaltó la estabilidad y la visión de largo plazo de China, y enfatizó que el país asiático tiene “un rol prioritario” para la recuperación económica global en la etapa posterior a la pandemia de COVID-19.

La analista dialogó con Xinhua de cara a la próxima celebración de las sesiones anuales de la Asamblea Popular Nacional, el máximo órgano legislativo de China, y del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, el máximo órgano de asesoría política, período conocido popularmente como las “dos sesiones”, que empieza esta semana en Beijing.

“El XIV Plan Quinquenal (2021-2025) para el Desarrollo Económico y Social Nacional y los Objetivos a Largo Plazo para 2035 tiene como propósito lograr la modernización socialista. Es un objetivo coherente con las diferentes metas que el Gobierno chino se propuso para los próximos años”, explicó la académica.

Oliva, coordinadora del Grupo de Estudio sobre China y Argentina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), destacó la estabilidad y la visión de largo plazo de China, al valorar las “dos metas centenarias”.

Estas metas se refieren a la aspiración de China de culminar la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada para cuando el Partido Comunista de China celebre su centenario en 2021, y de convertir a la República Popular China en un país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, avanzado culturalmente y armonioso para cuando celebre su centenario, en 2049.

“Las dos sesiones de este año revelarán los objetivos políticos, económicos y sociales de China en un mundo de pospandemia. En mi opinión, veremos nuevamente un alto nivel de continuidad de las políticas que se vienen aplicando en China”, dijo la entrevistada.

La licenciada en Relaciones Internacionales por la UNR sostuvo que en las “dos sesiones” se definirán las áreas prioritarias para alcanzar las metas del Gobierno chino.

“Por el impacto global del país, las dos sesiones son tan importantes para China como para el resto del mundo”, enfatizó.

Según afirmó Oliva, China registró un crecimiento económico el año pasado, mientras que la economía mundial se contrajo fuertemente por la pandemia de COVID-19, por lo cual el país asiático “tiene un rol prioritario en la recuperación de la economía mundial, tanto en el comercio como en los flujos de inversiones y la continuidad de las iniciativas para promover la cooperación”.

“En términos comerciales, en 2020, en un contexto de caídas significativas en las exportaciones e importaciones, el crecimiento del comercio de bienes chinos fue la excepción y fue clave para el inicio de la recuperación durante la segunda mitad del año”, explicó.

A ojos de la académica, “aunque en 2020 el comercio global cayó un 9 por ciento, la cifra podría haber sido sustancialmente superior sin el repunte de China. Por eso, no caben dudas de la relevancia del país para la recuperación del comercio mundial”.

Además, apuntó que como oferente de inversiones en el exterior, China tiene una gran capacidad de generar dinamismo en la economía internacional por esa vía.

“En este sentido, tenemos que prestar especial atención a los sectores prioritarios hacia los que se dirige la inversión externa de China y concentrar los esfuerzos para coincidir con ellos de modo de atraer esa inversión a nuestro país”, propuso la experta.

También resaltó que “la continuidad de iniciativas como la Franja y la Ruta impulsa la cooperación internacional y promueve beneficios mutuos en un ambiente económico mundial que todavía enfrenta serias dificultades”.

“Lo mismo podemos decir del acuerdo de libre comercio de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés) y otros acuerdos internacionales promovidos por China, lo que muestra la coincidencia entre las iniciativas y propuestas impulsadas desde China y el compromiso con los principios de cooperación internacional y beneficio recíproco”, añadió.

“El crecimiento de China arrastra positivamente a la economía mundial”, sostuvo Oliva, e indicó que “por eso, considero que China tiene una función de motor de la recuperación económica global y que sus estrategias y objetivos van a continuar definiendo a la economía internacional en el corto y largo plazo”.

La docente valoró el hecho de que Beijing coloque primero la innovación científica en el desarrollo económico, y afirmó que es algo que ya había sido anticipado en planes quinquenales anteriores y que quedó explícito en diferentes programas de acción.

“China busca ser la vanguardia de la innovación tecnológica mundial y viene trabajando desde hace varios años para ello”, remarcó.

A su juicio, “China optó por la incorporación de innovación constante para escapar de la trampa de los ingresos medios”.

En criterio de la investigadora, “a partir del crecimiento económico acelerado de las últimas décadas, los líderes se han dado a la tarea de sortear esa ‘trampa’, que es la situación por la cual los países salen de la pobreza pero no pueden alcanzar niveles de ingresos altos y quedan estancados en el lugar de países con ingresos medios”.

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