Rapa Nui se vacuna contra COVID-19, a casi un año sin turistas

SANTIAGO, 10 feb (Xinhua) — La isla de Rapa Nui, territorio insular chileno ubicado en medio del océano Pacífico, inició esta semana la vacunación contra la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19) de la mano del laboratorio chino Sinovac, con la llegada de las primeras 1.200 dosis.

Las vacunas llegaron el jueves pasado en un vuelo de carga proveniente del continente, para comenzar la inoculación en esta porción de tierra polinésica que no registra casos de la COVID-19 desde marzo pasado, cuando una orden municipal determinó frenar la llegada de turistas a la reconocida Isla de Pascua, cortando la única fuente de ingresos de sus habitantes.

“Es un agradecimiento enorme tener la vacuna china”, dijo a Xinhua el alcalde de Rapa Nui, Pedro Edmunds, quien valoró que “la solución (a la pandemia) venga de un pueblo también milenario como el chino, es muy agradecido, y es una vuelta de mano como decimos en Chile”.

En medio de la campaña de vacunación contra el virus, Rapa Nui recibirá cada semana 1.200 dosis de inyecciones hasta completar las 16.000, con el objetivo de inocular progresivamente a 8.000 pascuenses el primer semestre, según el calendario oficial.

El lunes pasado se inmunizaron 130 personas, lo que incluyó a los funcionarios del hospital y a los mayores de 85 años.

“La gran mayoría ve este proceso como positivo, como algo que hay que hacer, porque Rapa Nui es una comunidad muy atenta a las noticias y a la información a nivel mundial. La gente está informada”, dijo Edmunds sobre este proceso, para el cual se han preparado realizando cápsulas audiovisuales de “entendimiento de la ciencia”.

La idea es para promover la vacunación entre los rapa nui y hacer frente a los “rumores” y la “desinformación” que pulula en las redes sociales.

“Hemos explicado que la farmacéutica Sinovac tiene otro tipo de vacunas que uno mismo se está vacunando todos los años”, aseveró la autoridad.

En ello coincidió Ovahe Tepano, médica y presidenta de la Fundación Salud para Rapa Nui, que vela por el bienestar físico y mental de la población, quien aseguró a Xinhua que la vacuna CoronaVac “ha tenido buena aceptación”, al mismo tiempo que han intentado “calmar las dudas y educar a las personas con hechos científicos y los estudios de respaldo” del antídoto.

Según recordó Tepano, “había temor entre las personas de que llegara el virus a la isla, porque el hospital es pequeño y habría sido devastador. El oxígeno que tenemos alcanza para un solo paciente y la evacuación aérea es compleja. La vacuna nos da seguridad y esperanza de que no vamos a tener muertes que lamentar”.

El 16 de marzo de 2020, con cuatro casos de la COVID-19 confirmados y solo tres ventiladores mecánicos en el hospital local, la municipalidad de Rapa Nui propuso a la comunidad un “tapu”, una orden sagrada para cerrar totalmente el territorio, que dista a 3.700 kilómetros del Chile continental, para fomentar la autogestión entre los isleños a través del “umanga”, un concepto ancestral que evoca la colaboración y solidaridad mutua.

Pero esta decisión sentó otro gran desafío para los rapa nui, cuya economía se basa cien por ciento en el turismo.

“Teníamos presente que los meses venideros eran y son una incertidumbre. Hubo que organizar a la sociedad en una suerte de sustentabilidad con lo mínimo, con lo que podamos tener”, sostuvo Edmunds, quien destacó los 317 días que esta isla cumple sin la COVID-19.

De esta forma, la municipalidad implementó el año anterior un programa que llegó a emplear a 800 personas, de las 1.800 que habían quedado desocupadas, en funciones de mantenimiento de parques, ornamentación, reparación de fachadas y promoción del cuidado medioambiental, entre otros, con el fin de renovar los paisajes de esta isla que recibe hasta 16 vuelos y 5.800 turistas por semana.

“Lo más hermoso es que creamos en cada hogar un sustento, porque importamos semillas y enseñamos a las personas a plantar su propio huerto y, a partir de ahí, cada familia ha creado huertos y con las proteínas necesarias”, señaló Edmunds.

“Somos un pueblo polinésico, donde el sustento son vegetales, aves y pescado, lo que es una perfecta mezcla”, explicó el funcionario, quien cifró en 500 los huertos disponibles hoy, con la idea de llegar a todos los hogares para 2024.

Lejos de la crisis sanitaria y económica que azota al mundo, este pueblo pudo retomar en 2020 las clases y labores presenciales y revivir también con más fuerza las relaciones familiares.

Además, se redujeron los delitos en la isla y se redestinaron los recursos hacia proyectos ecológicos y de salud, por lo que la aparición de la pandemia y la ausencia de turistas no fue del todo un desastre y los ayudó a reinventarse, comentó Edmunds.

Para el alcalde, el “broche de oro” fue la tradicional celebración a inicios de febrero de la mayor fiesta polinésica, la llamada Tapati, que por primera vez en 53 años de historia se desarrolló sin visitantes, después de haber convocado en años anteriores a más de 15.000 personas.

“La Tapati Rapa Nui (Semana Rapa Nui) dejó de ser un carnaval y pasó a ser una fiesta local, fue una inyección de pasión y emoción cultural a todos nosotros. Todos quienes participamos en esta fiesta nunca nos veíamos, porque había personas dedicadas a garzonear, a hacer trabajos en los hoteles, a guiar, a ser choferes, mientras el turista gozaba. Hoy, nosotros pasamos a ser turistas y fue una cosa extraordinariamente maravillosa”, declaró.

Frente a este nuevo escenario y con el antídoto a la mano, la Isla de Pascua se prepara para retomar el turismo a partir del segundo semestre, esta vez enfocados en el cuidado de la salud y el medio ambiente, tras haber experimentado que la pandemia “fue una oportunidad y no un problema para el pueblo rapa nui”, gracias a su filosofía ancestral.

Imagen tomada de internet únicamente con fines informativos.

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