Intervención de Londres en Hong Kong refleja su mentalidad colonial

BEIJING, 31 ene (Xinhua) — Aunque el sol se ha puesto, parece que algunos en Londres aún no han despertado de sus sueños coloniales.

   A partir del domingo, los residentes de Hong Kong que posean los denominados pasaportes de británicos de ultramar (BNO, por sus siglas en inglés), pueden solicitar el asentamiento y la ciudadanía británica. Tal manipulación política impulsada por un pensamiento colonial representa una flagrante interferencia en los asuntos internos de China, que tendrá otro peso en las relaciones bilaterales y dañará aún más los intereses del proprio Reino Unido a largo plazo.

   Como contramedida directa, China dijo que ya no reconocerá el pasaporte BNO como un documento de viaje válido o para identificarse a partir del domingo y se reserva el derecho de tomar más medidas.

   La política británica diseñada para los residentes de Hong Kong refleja que la anticuada mentalidad del colonialismo aún persiste obstinadamente en la mente de quienes toman decisiones en Londres. Todavía pretenden tener algún tipo de responsabilidad especial sobre Hong Kong, que fue devuelto a China hace más de dos décadas.

   La verdad es que desde el momento en que se hizo la entrega de Hong Kong, se cumplieron todos los derechos y obligaciones con respecto a Reino Unido en la Declaración Conjunta Sino-Británica.

   Esto significa que Reino Unido no tiene soberanía, jurisdicción o derecho de “supervisión” sobre Hong Kong desde entonces, y el “deber histórico” que afirmó tener con el pueblo de Hong Kong es tan engañoso como ficticio.

   Obviamente, hay al menos tres objetivos detrás de su nueva política BNO: sacar provecho de esos inmigrantes de Hong Kong, que podrían traer considerables beneficios económicos a Reino Unido; sembrar más semillas de caos y divisiones en Hong Kong; y obligar a Beijing a comprometerse en cuestiones relacionadas con Hong Kong, en particular respecto a la ley de seguridad nacional.

   En los últimos dos años y medio, Londres ha tratado repetidamente de generar problemas en Hong Kong. La ciudad china, a sus ojos, no es más que una palanca geopolítica.

   El nacimiento de la ley para salvaguardar la seguridad nacional en Hong Kong es una obligación constitucional del Gobierno chino y una política fundamental para restaurar la estabilidad en uno de los centros financieros más sólidos del mundo. Beijing no dará un paso atrás por hacer lo correcto.

   Los políticos británicos que están elaborando estrategias para sacar provecho alimentando la inestabilidad en Hong Kong y desafiando la soberanía de China, pueden sentirse “inmensamente orgullosos” de su táctica BNO.

   Sin embargo, esta política representa poca sabiduria pero mucha tontería. Una relación China-Reino Unido sana y estable es vital para ambas partes. Crear tensiones entre los dos países pondrá en peligro su cooperación mutuamente beneficiosa y arrojará sombras sobre la perspectiva de los lazos bilaterales en la era posterior a la pandemia y al Brexit.

   Londres debería abandonar su obsesión por el colonialismo y acabar las provocaciones contra los intereses fundamentales de China. Aferrarse a un pasado sin gloria no ayudará a Reino Unido en términos de su relevancia mundial actual.

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