Contar la historia real de China a partir de un documental

BEIJING, 17 ene (Xinhua) — El documental de 33 minutos de duración “La era pospandémica” del director japonés Ryo Takeuchi asegura en su parte final, “sé que no verán a China con prejuicios, así que, por favor, miren este video”.

   El documental se cuenta entre otros que registran fielmente el regreso a la normalidad y el desarrollo económico del pueblo chino después de que la pandemia de COVID-19 fuera controlada en el país.

   La pieza cinematográfica es una bofetada a algunas visiones sesgadas y mal intencionadas de políticos y medios de comunicación occidentales que durante mucho tiempo han intentado engañar a la opinión pública mundial sobre China promocionando distorsiones y mentiras.

   Desde hace algún tiempo, la pandemia de COVID-19 se ha convertido para algunos políticos y medios de comunicación, que se han negado a despojarse de visones ideológicas, en una herramienta política para difamar a China.

   Para ellos, los esfuerzos de China contra la pandemia deben ser etiquetados como completamente erróneos.

   Al principio, las estrictas medidas impuestas contra el brote en China, como la respuesta inicial en la ciudad de Wuhan, fueron presentadas como una supuesta “violación de los derechos humanos”, aunque Beijing lo que estaba haciendo era priorizar los derechos humanos al poner en el centro la vida de las personas y su salud.

   Posteriormente, el pueblo chino fue considerado como “irresponsable” cuando salió a disfrutar de la vida después de que la situación epidémica se controló.

   Harry Harding, un australiano que vive en China y trabaja como presentador de televisión, observó que algunos medios occidentales se mostraron reacios a informar sobre lo que China hizo bien porque “China es un país socialista”.

   En tal circunstancia, el uso de una mascarilla se ha convertido incluso en una cuestión política, más que científica.

   Aún así, no todas las personas se dejan engañar por trucos tan mal concebidos porque saben claramente que difamar a China está mal y nunca ayudará a contener la propagación del virus ni a impulsar las economías locales. Estos ataques no hacen más fuertes a otros países ni debilitan China.

   Takeuchi manifestó que el tema del sesgo fue la primera razón por la que hizo el documental y sus esfuerzos han dado frutos.

   Entre los muchos comentarios en las redes sociales, una sugirió que la película “abrió un agujero en un mundo afectado por la pandemia de COVID-19, a través del cual la gente puede ver una China real en la era pospandémica, en lugar de la imaginaria creada por los países occidentales”, una China real donde la gente comparte los valores de bondad, simpatía, coraje y determinación.

   En los años venideros, cuando la gente mire hacia atrás esta crisis de salud pública sin precedentes, las mentiras y calumnias contra China podrían ser objeto de burla como simples bromas, mientras que la dedicación y el sacrificio del pueblo chino, así como las respuestas y decisiones del gobierno durante la pandemia, como se muestra en el documental, serán reconocidos y recordados por todos.

   “¿Internet ha acortado la distancia entre las personas y están ellas más dispuestas a entenderse? Quizás sí, quizás no. Pero para lograr un mejor entendimiento mutuo, necesitamos más personas que transmitan las cosas correctas en los medios… Se necesita decir la verdad”, declaró en el documental de Takeuchi el director de la base de Wuhan de la empresa multinacional de tecnología Lenovo, Qi Yue.

   De plano, es una virtud de una persona razonable y honesta respetar los hechos y decir la verdad.

   También hace parte del profesionalismo de los medios reflexionar sobre los demás de manera objetiva para ayudar a las personas en sus propios países a conocer cómo es el mundo real.

   Con suerte, el documental de Takeuchi será solo el comienzo de narrativas más veraces e imparciales sobre China, para ser contadas por personas con honestidad y racionalidad.

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