Luchar por la felicidad del pueblo

*Artículo del Embajador de China en México Zhu Qingqiao publicado el 2 de diciembre en el diario mexicano El Financiero.

Conducir al pueblo chino en la erradicación de la pobreza y lograr la prosperidad son los objetivos a largo plazo del Partido Comunista de China.

En la quinta sesión plenaria de su XIX Comité Central celebrada en octubre pasado, se resaltó la ardua tarea por lograr la victoria en la batalla contra la pobreza y cumplir en la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada para finales de este año, además se acordó incluir la meta de “obtener progresos transcendentales en la prosperidad de todo el pueblo” en el XIV Plan Quinquenal y los Objetivos a Largo Plazo para 2035.

El 23 de noviembre, China logró sacar a todos los distritos pobres que tenía en registro de la miseria, este hecho resultó en la erradicación de la pobreza absoluta por primera vez en su historia. Con ello, China generó el milagro más grande para el alivio de la pobreza que por mucho tiempo existió y que benefició al mayor número de población registrada en la historia humana, cumpliendo así con 10 años de antelación el objetivo de eliminar la pobreza establecido en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU. Este resultado extraordinario estimulará al pueblo chino a perseguir una vida mejor, reforzará la confianza mundial contra la pobreza y traerá más fuerzas motrices para el progreso humano.

Mirando hacia el futuro no debemos olvidar el camino recorrido. El gobierno chino siempre prioriza al pueblo y considera al alivio de la pobreza como una de sus tareas más relevantes. En los últimos años, sobre la base de los resultados logrados, China ha elaborado los requerimientos e indicadores básicos de “quitarle a la población rural empobrecida la preocupación por el alimento y vestido, y ofrecerle garantías en la educación obligatoria, la asistencia médica básica y la vivienda segura”. Movilizando recursos sociales para establecer y perfeccionar un sistema de gobernanza para la reducción de la pobreza, China ha trabajado de forma precisa, adaptándose a las condiciones reales de cada lugar para resolver problemas del ingreso, la educación, la asistencia médica y la vivienda, y ha despertado la fuerza interior de la gente que aún está inmersa en pobreza. En ocho años, China sacó de la pobreza en promedio anual a 13.7 millones de personas. Esta población se redujo de casi 99 millones en 2012 a 5.5 millones en 2019, y la incidencia de la pobreza bajó de 10.2% a 0.6%. Al aplicarse la política de reforma y apertura en más de cuatro décadas, poco más de 700 millones de chinos salieron de la condición de miseria. A lo largo del presente año, frente a los nuevos retos debido a la pandemia de Covid-19, el presidente Xi Jinping ha instruido en reiteradas ocasiones al trabajo para la erradicación de la pobreza, pidiendo la solidaridad del país para conseguir la victoria en la batalla contra la alta marginación y garantizar que la población que aún se encuentra bajo la pobreza logre salir de ella para finales de este año.

En la nueva era debemos seguir avanzando y superar las adversidades. Con un arduo esfuerzo, China creó el mayor sistema de seguridad social del mundo. El seguro médico básico y el seguro básico a la vejez tienen una cobertura de 1.300 y 1.000 millones de personas respectivamente. En 2019, se crearon unos 60 millones de puestos de trabajo, se invirtió más de 5 billones de yuanes en la educación, y el ingreso disponible per cápita creció en casi 40% respecto a la cifra de 2015. Este último indicador ha crecido a una velocidad superior a la del PIB durante varios años. Pese a ello, China no dejará de seguir mejorando el bienestar de la gente. Después de obtener la victoria en la batalla contra la pobreza y la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada, China pondrá en marcha la construcción de un país socialista moderno. Mantendrá la idea de que “el desarrollo es para el pueblo, el desarrollo depende del pueblo y los logros de desarrollo se comparten por el pueblo”, el objetivo es solucionar los problemas que más le preocupan a la gente como el empleo, la educación, la asistencia médica, la seguridad social, la vivienda, los servicios a la vejez, el ambiente ecológico y la seguridad pública, además de consolidar el éxito en el alivio de la pobreza y con ello romper el patrón intergeneracional de la pobreza que impulse el bienestar del pueblo a un nivel superior. Hasta el 2035, China alcanzará el PIB per cápita al nivel de los países medianamente desarrollados y expandirá notablemente el tamaño de la población de ingresos medios; obtendrá básicamente la equidad en el acceso a los servicios públicos y reducirá significativamente la disparidad entre el desarrollo del campo y el de la ciudad, así como entre las distintas regiones, además de la disparidad en el nivel de vida de la población, propiciando que su pueblo tenga una mejor calidad de vida con notables progresos en el desarrollo humano integral y en la prosperidad para todos.

En la comunidad de futuro compartido debemos mostrar la responsabilidad. Siendo el mayor país en desarrollo del mundo, China ha contribuido con su esfuerzo y sabiduría a la causa de la reducción de la pobreza de la humanidad. En años anteriores, China ha aportado con más de 400 mil millones de yuanes en la ayuda exterior en el marco de la cooperación Sur-Sur y ha puesto en marcha casi 3 mil proyectos de ayuda. Según un informe del Banco Mundial, a través de la incorporación de la Iniciativa de la Franja y la Ruta con la Agenda 2030, China ayudará a 7.6 millones de personas en el mundo a superar la pobreza extrema y a 32 millones a superar la pobreza moderada. Este año, el Covid-19 causará que el ingreso per cápita mundial baje en 3.6% y que alrededor de 100 millones de personas caigan en la pobreza extrema. Ante este desafío, China, al mismo tiempo que promueve la cooperación antipandémica internacional, apoyará activamente los esfuerzos de los demás países en la erradicación de la pobreza. En los próximo dos años, China ofrecerá 2 mil millones de dólares para la asistencia internacional e implementará cabalmente la iniciativa del G20 de suspensión del servicio de la deuda con un monto superior a 1.300 millones de dólares, además de compartir sin reservas sus experiencias y prácticas en el alivio de la pobreza.

“El bienestar universal hará un mundo mejor.” Tanto China como México, países en desarrollo, enfrentan un desequilibrado e insuficiente desarrollo que dificulta el objetivo de crear una vida más hermosa para su pueblo. En el pasado mes de septiembre, la provincia china de Guizhou convocó una videoconferencia para presentar sus experiencias y resultados en China para la reducción de la pobreza y su proceso de crecimiento económico tomando el ejemplo de un distrito empobrecido suyo. El evento contó con la participación virtual de unos 200 líderes de más de 70 partidos políticos pertenecientes a 16 países latinoamericanos incluyendo México, quienes afirmaron que los éxitos de China demostraron que la pobreza no es invencible. China está dispuesta a fomentar el intercambio y la cooperación en la eliminación de la pobreza con México y otros países para luchar en conjunto por una vida feliz de todos los pueblos del mundo.

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