El Wushu regresa al Barrio Chino de La Habana

Por Raúl Menchaca
LA HABANA, 13 oct (Xinhua) — Después de siete largos meses, la anciana Margarita Albelaes y el niño Mathew Labrada volvieron a coincidir en la Escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud del Barrio Chino de La Habana, reabierta con el paso de la capital cubana a la normalidad.

LA HABANA, 13 octubre, 2020 (Xinhua) — Mathew Labrada, porta una mascarilla mientras realiza ejercicio junto a otras personas en el patio de la Escuela Cubana de Wushu y Qigong, en el Barrio Chino de La Habana, capital de Cuba, el 13 de octubre de 2020. Después de siete largos meses, la anciana Margarita Albelaes y el niño Mathew Labrada volvieron a coincidir en la Escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud del Barrio Chino de La Habana, reabierta con el paso de la capital cubana a la normalidad. (Xinhua/Joaquín Hernández)

Más de 70 personas regresaron a los patios de la escuela para realizar en colectivo los ejercicios que dirige el maestro Roberto Vargas Lee, un hombre de 54 años que tras estudiar en China ha dedicado su vida a la divulgación en Cuba de las artes marciales.

“Estamos utilizando el Ba Duan Jin, un milenario ejercicio chino que ayuda a la preservación de la salud”, comenta Vargas Lee a Xinhua en referencia al enfrentamiento al nuevo coronavirus, que en la isla ha provocado más de 6.000 contagios y 123 decesos.

Para cumplir las estrictas medidas sanitarias decretadas por el Gobierno, la escuela estuvo cerrada durante siete meses, pero los practicantes de esas disciplinas continuaron practicando en sus casas.

“Hemos visto a nuestros ancianos regresar como si no hubiera pasado nada, pero es que se mantenían en sus casas haciendo los ejercicios, lo que es toda una cultura”, afirma el maestro, quien posee sexto duan (grado) en Wushu, en Daoyin Yangsheng Gong y en Quanshen Qigong, además de quinto en karate Joshinmon.

Ahora todos hacen los ejercicios donde estuviera un viejo cine, mientras mantienen una adecuada separación física y utilizan los nasobucos, como llaman en la isla a las mascarillas sanitarias.

Margarita Albelaes, que tiene 79 años, hace los ejercicios con vigor, mientas sigue las indicaciones de una instructora, otra anciana como ella formada por Vargas Lee para ayudar en la enseñanza de los movimientos.

LA HABANA, 13 octubre, 2020 (Xinhua) — Margarita Albelaes (c), porta una mascarilla mientras realiza ejercicio junto a otras personas en el patio de la Escuela Cubana de Wushu y Qigong, en el Barrio Chino de La Habana, capital de Cuba, el 13 de octubre de 2020. Después de siete largos meses, la anciana Margarita Albelaes y el niño Mathew Labrada volvieron a coincidir en la Escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud del Barrio Chino de La Habana, reabierta con el paso de la capital cubana a la normalidad. (Xinhua/Joaquín Hernández)

Albelaes explica que cuando llegó a la escuela, hace 16 años, apenas podía caminar por sus problemas de circulación sanguínea, que se unían a una diabetes galopante, pero hoy su salud es muy diferente y los achaques han quedado atrás.

“Me levantaba por la mañana temprano y me ponía a hacer mis ejercicios para mantener mi salud, porque si no en siete meses estuviera tirada en una cama de nuevo con problemas de salud”, asegura al referirse a la dinámica personal que vivió en estos siete meses de obligado confinamiento.

Lo cierto es que la anciana se ve vital y vigorosa, pero “sobre todo con muchas ganas de vivir”.

Otro practicante, Mathew Labrada, aprovecha los ejercicios como método terapéutico para recuperar su salud, tras un accidente que le dañó seriamente el antebrazo izquierdo.

“Hace un año tuve un accidente y ahora utilizo los ejercicios como una especie de fisioterapia”, explica el niño de 14 años, que ingresó a la escuela cuando apenas tenía ocho.

Labrada destaca también el desarrollo físico y la tranquilidad mental que le reportan los ejercicios, más allá de la medalla de oro ganada en 2017 durante una competencia nacional de la disciplina.

La escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud fue fundada por Vargas Lee en 1995 con el objetivo de desarrollar las artes marciales chinas y la práctica de ejercicios terapéuticos, además de contribuir a mantener la cultura y tradiciones chinas.

La escuela admite a practicantes, desde los cinco años de edad hasta ancianos, que pueden aprender distintas modalidades de Wushu, cuya efectividad en la cultura física y la salud están demostradas.

La práctica de las artes marciales en Cuba comenzó con la llegada de los primeros migrantes chinos en 1847 y ganó popularidad con el esplendor del Barrio Chino de La Habana en las primeras décadas del siglo XX.

LA HABANA, 13 octubre, 2020 (Xinhua) — Personas portan mascarillas mientras realizan ejercicio en el patio de la Escuela Cubana de Wushu y Qigong, en el Barrio Chino de La Habana, capital de Cuba, el 13 de octubre de 2020. Después de siete largos meses, la anciana Margarita Albelaes y el niño Mathew Labrada volvieron a coincidir en la Escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud del Barrio Chino de La Habana, reabierta con el paso de la capital cubana a la normalidad. (Xinhua/Joaquín Hernández)
LA HABANA, 13 octubre, 2020 (Xinhua) — Personas realizan ejercicio en el patio de la Escuela Cubana de Wushu y Qigong, en el Barrio Chino de La Habana, capital de Cuba, el 13 de octubre de 2020. Después de siete largos meses, la anciana Margarita Albelaes y el niño Mathew Labrada volvieron a coincidir en la Escuela Cubana de Wushu y Qigong de salud del Barrio Chino de La Habana, reabierta con el paso de la capital cubana a la normalidad. (Xinhua/Joaquín Hernández)

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