Comentario: Las Dos Sesiones 2020, el empleo

Por Roberto Cabrera Ruíz* 

Del 21 al 28 de mayo del presente año, tuvieron lugar las reuniones anuales del Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino y de la Asamblea Popular Nacional, mejor conocidas como las Dos Sesiones. La primera, es el órgano principal de asesoría política del país, y la segunda el órgano legislativo supremo de China. 

Son las reuniones políticas más importantes de China, destacadas por la entrega del Informe sobre la Labor del Gobierno, que establece la agenda y las prioridades políticas para el próximo año. 

El Informe de esta ocasión adquiere una relevancia adicional ya que da cuenta de la situación económica del país asiático, con un antes y un después de la pandemia, así como las acciones que el gobierno del presidente Xi Jinping pretende implementar para revitalizar su economía. 

El primer ministro de China, Li Keqiang, informó que, en 2019, hubo situación económica estable, la disminución de la pobreza, la creación de nuevos empleos, el mejoramiento en el ingreso per cápita, así como las reformas estructurales y una amplía cooperación internacional para consolidar la apertura comercial y la atracción de inversiones foráneas. 

Con respecto a la agenda de gobierno para el presente ejercicio, se invitó a todos los actores políticos chinos a dar cumplimiento a las “seis estabilidades” (en el empleo, las finanzas, el comercio exterior, los fondos foráneos, las inversiones y las expectativas) y las “seis garantizaciones” (en el empleo, las condiciones de vida básicas del pueblo, los agentes del mercado, la seguridad alimentaria y energética, la estabilidad de las cadenas sectoriales y de suministro, y el funcionamiento de los niveles de base). 

El comercio exterior jugará un papel preponderante para la recuperación económica de China, el cual contribuye en más del 25% a los ingresos fiscales y emplea directa e indirectamente a más de 200 millones de personas, de las cuales más de 80 millones son trabajadores migrantes, así lo aseveró Zhong Shan, ministro de Comercio, en una entrevista durante su participación en las Dos Sesiones.

En este rubro, se prevé la expansión de la apertura comercial y una reforma de gran escala que no sólo promueva las exportaciones nacionales, sino que también consolide un entorno de mercado en el que las empresas chinas y extranjeras sean tratadas de manera equitativa y justa, objetivo que se alinea con la tendencia regulatoria de los dos años previos. 

La Iniciativa de la Franja y la Ruta vuelve a posicionarse como la estrategia clave para el intercambio económico internacional, sin mencionar que China pugnará por mantener y proteger el sistema multilateral de comercio, y promoverá la firma de más acuerdos para el fortalecimiento de la cooperación económica y comercial con otros países. 

En el Informe se destaca un tema que ha llamado la atención a nivel internacional, y es que para las políticas chinas de 2020, no se propone un objetivo específico para la tasa de crecimiento económico anual, es decir, no se proyecta una tasa de Producto Interno Bruto (PIB) para 2020, principalmente por la pandemia y porque la situación económica y comercial son muy inciertas, aunado a que el desarrollo de China enfrenta algunos factores impredecibles.

El presidente Xi Jingping, en una reunión que sostuvo con miembros de la comunidad económica que participaron en la tercera sesión del Comité Nacional de la CCPPCh el 23 de mayo, abundó en lo citado: “es necesario analizar científicamente la situación, comprender la tendencia de desarrollo, adherirse a una perspectiva integral, dialéctica y a largo plazo sobre las dificultades, riesgos y desafíos actuales.”

En este sentido, observamos que China mantiene su política de crecimiento con los seis frentes de estabilidad y garantía, sin embargo, concluye que la situación económica interna y principalmente la externa, con una profunda recesión en la economía mundial, una fuerte contracción en el comercio internacional y la inversión, turbulencia en los mercados financieros internacionales, intercambios internacionales limitados, una contracorriente a la globalización económica, la prevalencia del proteccionismo y el unilateralismo en algunos países, impiden desde un punto de vista práctico supeditar todos sus trabajos a un indicador. 

El primer ministro Li Keqiang fue claro en la presentación del informe “debemos dar prioridad a la estabilización del empleo y la protección de los medios de vida de las personas, ganar decididamente la batalla contra la pobreza y esforzarnos por lograr el objetivo de construir una sociedad modestamente acomodada de manera integral…” 

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, a principios de 2020, antes de que la pandemia del COVID-19 se extendiera por todo el mundo, el desempleo global ya era de alrededor de 190 millones. Con las medidas de cierre total o parcial de actividades, se afectaron a casi 2.700 millones de trabajadores, cuatro de cada cinco de la fuerza laboral mundial. China registró en 2018 a un total de 775.8 millones de trabajadores distribuidos en los 3 sectores de actividades económicas.

Adicionalmente, el empleo ya traía también un sinnúmero de discusiones serias a nivel internacional, consecuencia de las nuevas políticas en materia económica, como la industria 4.0, el big data, el internet de las cosas, la innovación tecnológica, el comercio electrónico, la robotización, el 5G y las telecomunicaciones, donde el mayor cuestionamiento se estacionó en el futuro de la ocupación de las personas.

De todo lo anterior, China concluyó que, si bien es importante apuntar hacia un desarrollo económico sano y sostenido, haciendo uso de los mejores medios para alcanzar unas metas medibles, por otra parte, es más necesario garantizar y proteger el derecho de cada individuo de tener un empleo que le permita participar activamente en el ciclo de la economía, orientándolo de forma corregida a su principio virtuoso. 

La tercera sesión de la XIII Asamblea Popular China cerró su agenda en el 28 de mayo, donde aprobó el Informe sobre la Labor del Gobierno, el Informe de Trabajo del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional, se adoptó el Código Civil de la República Popular China, y el presidente Xi Jinping firmó el Decreto Presidencial No. 45 para promulgar esta nueva ley, misma que entrará en vigor el 1 de enero de 2021. 

Finalmente, la sesión aprobó la decisión de la Asamblea Popular China sobre el establecimiento y la mejora del sistema legal y el mecanismo de aplicación en la Región Administrativa Especial de Hong Kong para salvaguardar la seguridad nacional.

*Roberto Cabrera Ruiz es licenciado en Derecho por la Facultad de Derecho de la UNAM y funcionario de la Secretaría de Economía. 

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