Las prioridades 2020 de China: superando el COVID19 y conteniendo los riesgos

Por LINA LUNA*

El pasado 21 de mayo comenzó uno de los eventos políticos más importantes del sistema internacional actual. Se trata de las “Dos Sesiones” (Lianghui) que suceden en China de forma simultánea normalmente en marzo, pero que este año se aplazaron debido al COVID-19. Por un lado, se realiza la sesión anual de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), conformada en su mayoría por miembros del Partido Comunista Chino, miembros del Frente Unido, aliado del Partido, así como miembros independientes. El objetivo de esta conferencia es ser un órgano de consulta y propuestas y, en general, una plataforma de participación democrática inclusiva.

La segunda reunión es la sesión de la Asamblea Popular China (APN). Este es el órgano parlamentario más grande del mundo, constituido por más de 2900 miembros. Es un órgano legislativo con poder de facto para legislar. Tiene 4 poderes y funciones: velar por el cumplimiento de la Constitución Nacional y modificarla; promulgar y modificar la ley básica que rige delitos, asuntos civiles, órganos estatales, entre otros; elegir y nombrar a los miembros para los órganos estatales centrales (el presidente y vicepresidente de la República Popular China, por ejemplo), así como el poder de retirarlos de su cargo; y por último, determinar el actuar en el caso de grandes asuntos estatales.

Si bien las dos reuniones se dedican exclusivamente a temas internos de China, las considero un evento político de interés mundial por varias razones. Por un lado, normalmente es aquí donde se establece el objetivo de crecimiento económico anual, información que suele ser de gran interés para inversionistas que pueden prever, a partir de esta información, cuántos recursos y en qué sectores invertirá el Gobierno chino. Es también en esta asamblea que se evalúa el resultado de las políticas del plan de gobierno y se decide la continuidad o modificación de estas, mostrando con esto qué recursos y prioridades tendrá el país por el siguiente año. Si tenemos en cuenta que China es el primer o segundo socio comercial de la mayoría de países del mundo, esta información da luces estratégicas a las economías con las que negocia China. Pero, sobre todo, la importancia de China para el sistema internacional es indiscutible. El hecho de que en estas reuniones China determine con claridad sus prioridades, políticas y estrategias respecto a temas que son fundamentales para el país, le muestra al mundo lo que puede esperar o no de China en temas prioritarios para el mundo.

Los principales temas de las conferencias

En el contexto de la pandemia que inevitablemente ha afectado la economía global, varias decisiones importantes se han tomado. Por un lado, el primer ministro Li Keqiang anunció en su reporte anual que para 2020 no se establecerá una meta de crecimiento. Es la primera vez que no se establece esta meta desde 1990, y esto es algo muy importante en China, donde alcanzar las metas propuestas es el motor del músculo gubernamental. La inestabilidad causada por el COVID-19 dentro de China, y la incertidumbre sobre los efectos en la economía mundial, son razones de peso para justificar esta decisión. En la misma línea, China tenía la meta de erradicación de pobreza que debía cumplirse para 2020. Teniendo en cuenta que en 2019 quedaban todavía 5,51 millones de personas en condición de pobreza, se espera que los avances obtenidos durante el año en este tema se vean detenidos e incluso se estima que 2 millones de personas puedan volver a esa condición debido a la situación epidémica, por lo tanto, el presidente Xi ha hecho de la eliminación de la pobreza rural una prioridad para este año.

En esta línea se estableció un fuerte plan de estímulos de 3,6 billones de yuanes, unos 506.000 millones de dólares, para reactivar la economía. Un porcentaje de este dinero será emitido en bonos del tesoro para financiar proyectos de infraestructura, fórmula que ya ha usado el Gobierno anteriormente para estimular la economía, pero que en esta ocasión estará mayoritariamente enfocada en la infraestructura 5G, así como en proyectos de innovación sostenible.

COVID-19, Hong Kong y EE. UU.

Inevitablemente se le ha dado un gran espacio dentro de las conferencias a la coyuntura internacional, particularmente al manejo político que EE. UU. le ha dado al COVID-19 con la intención de desprestigiar a China para beneficios en su política interna, así como en general la postura de EE. UU. frente a temas de política interna de China. Por un lado, la actitud de EE. UU. frente al tema de la Región Administrativa Especial de Hong Kong ha demostrado que un tema que es interno está siendo utilizado para afectar la soberanía y la seguridad nacional del país. Esta evidencia es lo que lleva al Gobierno a proponer una ley de seguridad nacional para Hong Kong.

De otro lado, en lo que al COVID-19 se refiere, el canciller Wang Yi ha manifestado que la pandemia ha demostrado que “ningún país puede salvarse solo por más fuerte que sea. Quien celebra la desgracia, y quien echa agua a otros mojados termina perdiendo toda su credibilidad. La supremacía y la elusión de responsabilidades, lejos de servir para resolver los problemas propios, perjudicarán los derechos e intereses justos de otros países”. Además de rechazar la postura y mentiras de EE. UU., también ha reiterado la voluntad de China de seguir cooperando para la búsqueda de una salida global a este problema.

Por último, en lo que se refiere a las relaciones con EE. UU., Wang Yi dijo que Trump quiere llevar a China a otra guerra fría, pero que eso no es conveniente para los países ni para el mundo. “China no tiene la intención de cambiar a EE. UU., ni mucho menos reemplazarlo. Del mismo modo, EE. UU. tampoco puede pretender cambiar unilateralmente a China, ni detener el proceso histórico de los 1400 millones de chinos hacia la modernización”.

Lo que nos ha dicho China hasta ahora en el desarrollo de estas dos sesiones, es que es consciente de la importancia de la reactivación de la economía china tanto para el país como para el mundo, y en ese sentido está tomando todas las medidas necesarias. Nos dice que sigue altamente comprometido con el bienestar de su población, no solo en lo que se refiere a la pobreza y salud, sino también al proyecto del Código Civil que será discutido y busca proteger los derechos de los chinos de forma global.

El Gobierno está siendo claro en su postura de que la defensa a la soberanía e integridad nacional son fundamentales y que no cederá ante esto. Y así como ha subrayado la doble moral y lo peligroso que es el actuar de EE. UU. en este momento para la humanidad, nos da la tranquilidad de saber que, por un lado, China no ve ningún beneficio en una confrontación con EE. UU. y por lo tanto buscará de todas las formas llevar las relaciones a un lugar benéfico para todos. Y de otro lado, China está comprometida 100 % con una salida global para los problemas globales que la pandemia nos ha traído, de manera que toda la admirable capacidad china nos respalda como comunidad global en este momento de incertidumbre, para la búsqueda de un benéfico destino común.  

*Lina Luna es internacionalista experta en China Contemporánea. Docente investigadora de la Universidad Externado de Colombia.

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