ESPECIAL: Participación brasileña en la CIIE refleja intensificación de lazos chino-brasileños

BEIJING, 12 nov (Xinhua) — “Podrías probar nuestra carne de res. Para disfrutar una carne de res de alta calidad solo necesitas añadir sal y un poco de pimienta, las demás especias dañan su sabor”, indicó durante la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE) Yan Jun, encargado de la venta de carne de res hacia China de la empresa brasileña JBS, la mayor empresa de procesamiento de carne de todo el mundo.

Motivados por el sonido de la barbacoa y su aroma, miles de visitantes se acercaron al stand que JBS dispuso en la CIIE de Shanghai, celebrada entre el 5 y el 10 de noviembre.

Siendo la plaza más grande del planeta con una población de casi mil 400 millones de consumidores, el Grupo JBS nunca desestima la importancia del mercado chino.

Durante la primera edición de la CIIE del año pasado, JBS firmó acuerdos de cooperación con socios chinos de alimentos como United Foods y Grand Farm, e incluso suscribió un memorándum de entendimiento de importación de carne de tres años, por valor de mil 500 millones de dólares, con una empresa subsidiaria del Grupo Alibaba.

Para mostrar mejor su imagen, JBS aumentó esta vez el área de su stand. En la primera feria tuvo uno de 100 metros cuadrados y pasó a uno de 150. La decoración también fue más innovadora.

En el stand de 2019 un logotipo grande de JBS predominaba en la fachada, y debajo de él aparecían las diez marcas que opera la firma.

En la pantalla frente al pasillo se reproducía un video promocional con subtítulos en chino que presentaba los negocios y las fincas del grupo. Cada cambio en los detalles refleja el creciente énfasis del Grupo JBS en el mercado chino.

Un total de 35 empresas brasileñas participaron en la segunda CIIE y la mayoría de ellas son pequeñas y medianas firmas que se dedican a la fabricación y al comercio de alimentos orgánicos como café, chocolate, miel, propólio, polvo de acaí, etc. Cada una de ellas, como JBS, tiene la misma confianza en el mercado chino.

Paulo Rua, quien tiene más de diez años de experiencia en la industria alimentaria, trajo a la CIIE el aceite de nuez de Brasil y polvo de acaí. “Aunque me había retirado, un amigo mío me informó de la celebración de la feria de importaciones en China, y por eso decidí venir aquí para echar un vistazo”, comentó.

China ha sido durante los últimos diez años el principal socio comercial y el mayor país de destino de exportación para Brasil, por eso sus economías están estrechamente vinculadas. El entusiasmo de las empresas brasileñas participantes en la CIIE es solo una muestra de los cada vez más estrechos intercambios entre los dos países.

Hace apenas dos semanas, el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, concluyó su primera visita de Estado a China.

Durante su periplo indicó que aunque los dos países están muy lejos geográficamente, sus valores son similares. Agregó que Brasil concede gran importancia al estatus de China como un gran país y pone el desarrollo de las relaciones con Beijing en una dirección preferencial.

Su visita también es una prueba contundente de que las relaciones sino-brasileñas son cada vez más amistosas y estrechas.

Además, anunció que Brasil da la bienvenida a las empresas chinas para que participen activamente en la cooperación y la inversión en infraestructura, petróleo y gas.

Asimismo, saludó la visita de más turistas chinos a Brasil y propuso eximir de visado a los inversores del país asiático que viajan a su nación, una noticia recibida con entusiasmo por los chinos que van a invertir en el gigante suramericano.

Aunque esta política aún no se ha puesto en práctica, tanto las empresas como los funcionarios brasileños están llenos de expectativas sobre los futuros beneficios.

El director de agronegocios de la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (Apex-Brasil), Igor Brandao, indicó en entrevista con Xinhua durante la feria que es una buena noticia “desde nuestro punto de vista”.

“Uno de nuestros objetivos es atraer inversión extranjera, así que en cuanto más fácil sea ir a Brasil habrá más oportunidades de promocionar negocios”, resumió.

Paseando por los pabellones de la CIIE se oían incesantes charlas y risas de optimismo. Además de ser una exposición del comercio de productos y servicios, la CIIE es también un escenario para mostrar la imagen de los países, y un espacio para intercambios culturales y de valores entre los pueblos.

Los visitantes preguntaban sobre productos, discutían negocios, pero detrás de esto, estaban entrando en contacto con la cultura e intercambiando deseos y las voluntades de los pueblos.

A pesar de que China y Brasil están muy lejos y tienen distintas culturas, sus pueblos comparten el consenso de adquirir productos de buena calidad y una vida mejor.

Por lo tanto, el cafetalero brasileño Gabriel Alves de Oliveira afirmó que volverá a la CIIE en Shanghai. “Estoy seguro de que a los consumidores chinos les gustarán los cafés producidos por nuestra empresa”, resaltó.

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