Cooperación México-China en clavados, una relación de campeonato

Por Luis Brito, Wu Hao y Xi Yue
MÉXICO, 24 abr (Xinhua) — En una fosa de clavados del sur de la Ciudad de México, instalación que ha sido casa de campeones olímpicos y mundiales, los saltos se entrenan bajo una mirada a la que no escapan detalles.
“¡La fuerza abajo, no arriba!”, instruye la entrenadora china Ma Jin a un clavadista mientras simula con su propio cuerpo el movimiento a corregir. “Un poquito mejor”, reacciona tras el siguiente tiro desde el trampolín.
La actual entrenadora del selectivo mexicano de clavados aterrizó en México en 2003 por un convenio deportivo entre los Gobiernos de los dos países y, desde entonces, son tantos los clavadistas que ha formado que ya olvidó la cuenta.
“Son 30 o 40 mexicanos”, dice a Xinhua la instructora durante una práctica en el Centro de Formación Deportiva (Ceforma), una instalación acuática de la alcaldía de Tlalpan, donde adiestra desde hace 16 años a talentos nuevos y consagrados.
Clavadista en su adolescencia y entrenadora desde hace 37 años, Ma ha tenido la misión en el país de preparar a los mexicanos bajo la técnica y elegancia que han llevado a China a ser una potencia de la disciplina.
México tiene una larga tradición en los clavados, uno de los deportes más exitosos para los mexicanos en Juegos Olímpicos con 14 medallas desde Londres 1948, pero para Ma y el equipo de entrenadores chinos que la apoyan la meta es ampliar esos resultados.
“El mexicano tiene fuerza pero necesita trabajar la calidad”, agrega la entrenadora mientras sigue otro tiro con la mirada. “¡Cierra más!”, exclama.
Sus pupilos más reconocidos hasta ahora han sido Paola Espinosa y Rommel Pacheco, ambos campeones mundiales y multimedallistas en distintas competencias.
Bajo la batuta de la entrenadora china, Espinosa, la princesa del clavado mexicano, subió al tercer escalón del podio en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y al segundo en Londres 2012 en la plataforma de 10 metros sincronizados.
El equipo que entrena actualmente combina deportistas con experiencia en competencias mundiales, continentales o regionales, incluido Pacheco, y promesas a las que ha ido moldeando desde la infancia.
Nueve de sus alumnos salen cada mañana en una camioneta de las villas para los deportistas de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), donde residen, hacia el Ceforma para las sesiones de entrenamiento de hasta 10 horas.
Entre ellos figura María José Sánchez, quien incursionó en los clavados a los seis años después de ver a Espinosa en la televisión y ahora, a sus 13 años, acumula cuatro campeonatos nacionales consecutivos y dos panamericanos juveniles.
“En los entrenamientos es bastante exigente pero siento que nos hace sacar lo mejor de todos. En la vida es muy tranquila, nos ha apoyado muchas veces y nosotros la queremos mucho”, describe María José.
Andrés Villarreal, subcampeón mundial juvenil y medalla de oro en la plataforma de 10 metros sincronizados en los Juegos Centroamericanos de 2018, comenta que ha subido su nivel desde que hace tres años se integró al equipo de la entrenadora china.
“Además de las técnicas, también ha cambiado mucho mi personalidad. Ma es como nuestra mamá, ella nos dice que debemos ser buenos clavadistas pero mejores personas. Se fija mucho en la parte personal”, explica el clavadista de 22 años originario de la norteña ciudad de Monterrey.
De momento, Villarreal trabaja en mejorar su técnica para las siguientes competencias de las Series Mundiales 2019, en Canadá y Rusia en abril y mayo próximos, aunque su mira está puesta en clasificar a Tokio 2020 para competir en los que serían sus primeros Juegos Olímpicos.
“El sueño para cumplir este año es clasificarme a los Juegos Olímpicos. Este año es el Mundial y los Juegos Panamericanos, que es donde se reparten los boletos olímpicos”, asegura.
Ma es además la jefa de la misión china de entrenadores deportivos en México, conformada por instructores de diversas disciplinas como natación, tiro con arco, tenis de mesa, gimnasia artística y halterofilia, que trabajan en varios estados del país.
Desde 2003, cuando los Gobiernos de México y China firmaron un convenio deportivo, los entrenadores chinos han superado las barreras del idioma, costumbres y alimentación para aportar a la mejora de los atletas mexicanos, logrando cosechar varios campeonatos.
Como ejemplo, la entrenadora de clavados no hablaba español y se comunicaba mediante señas con sus deportistas, quienes a su vez le enseñaban el idioma.
En noviembre de 2012, Ma recibió la Orden del Águila Azteca del Gobierno mexicano como reconocimiento de sus contribuciones al intercambio deportivo entre México y China. Es el máximo honor entregado a un extranjero por sus servicios al país.
A los 16 años de su llegada al país, Ma comenta que ha llevado a sus alumnos a acumular más de 180 medallas en distintas competencias nacionales e internacionales.

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