Un mayor acercamiento a China

Una empleada de la Compañía Chenshi de Cerámica Dingci de Quyang explica la elaboración de objetos de cerámica.

El viaje de un grupo de estudiantes de IMBA a la provincia de Hebei

Por DANG XIAOFEI

A mediados de junio, junto con estudiantes del curso de IMBA (International Master of Business Administration) para países en vías de desarrollo, impartido por el Instituto de Mercados Emergentes de la Universidad Normal de Beijing, tuve la oportunidad de viajar al distrito de Quyang y a la ciudad de Jinzhou, en la provincia de Hebei. Al consultarles sobre su estancia en China, todos los estudiantes coincidieron en que estar aquí les había permitido conocer y enamorarse del país.

Atractivos de la cultura china

El calor veraniego no afectó de ninguna manera el entusiasmo de los estudiantes. Quyang es conocido por sus esculturas de piedra y por ser el lugar de origen de la cerámica dingci, una de las cinco más famosas de la dinastía Song.

Ante los productos de alta calidad de la cerámica dingci, los estudiantes se mostraron muy emocionados. “El color es muy elegante. Es la cerámica más ligera y fina que he tocado”, dijo la peruana María Osterloh al visitar la Compañía Limitada Chenshi de Cerámica Dingci de Quyang.

La cerámica que tanto atrajo la atención de Osterloh fue uno de los productos estrella de la antigua Ruta de la Seda. Sin embargo, la cerámica es algo minúsculo en la larga lista de preferencias de estos estudiantes extranjeros, donde también figuran la Ópera de Beijing, el kungfu, el oso panda, la caligrafía, el instrumento musical guzheng, la Gran Muralla, el Palacio Imperial y las telenovelas chinas. Por su marcado interés en la historia y la cultura de China, la tailandesa Kesinee Wanwongsiri está fascinada con las telenovelas chinas, sobre todo, con los dramas de época. En el autobús para Hebei, no apartó sus ojos del celular disfrutando de Agentes de la princesa, la serie más actual. Me contó que la habían cautivado dramas de época como Sorprendente a cada paso (Startling for every step), La vida después de la vida, florecimiento eterno (Life after Life, Blooms over Blooms), La princesa Weiyoung (The Princess Weiyoung), entre otros.

Alex Thuku Muniu, de Kenia, posee una interpretación profunda de la cultura tradicional china. Citó un ejemplo: “Durante la Fiesta de la Primavera, todos los chinos, doquiera que estén, se apresuran a regresar al pueblo natal para reunirse con sus familiares. Muchas tiendas y restaurantes cierran, incluso por una semana, y eso me causó una impresión profunda. Nunca había visto a la gente interrumpir sus negocios para regresar a casa y celebrar una fiesta. Los chinos priorizan las fiestas tradicionales, sobre todo la Fiesta de la Primavera”.

La costumbre de comer ravioles, una tradición china, ha impactado a Erasto Charles, de Malawi. Se han convertido en su comida china favorita y aprendió a prepararlos. “Si mis amigos me visitan en Malawi, puedo hacer ravioles para mostrarles mi hospitalidad”.

Lo lamentable es que podrán pasar una sola Fiesta de la Primavera en China, porque el curso dura solamente un año. “Voy a extrañar China”, asegura con tristeza la peruana María Osterloh, a quien lo que más le gusta de China es su seguridad.

Mejor conocimiento de la labor del Gobierno

Además de la historia y la cultura, María Osterloh se ha sentido fascinada en cuanto al crecimiento de los ingresos medios en China y cómo el Gobierno ayuda a la gente a salir de la pobreza. Durante su año de estudios en el país, nunca descuidó estos temas y tras visitar la escuela secundaria y el jardín infantil de Quyang, confirmó la opinión que tenía.

Quyang fue un distrito pobre con un 28 % de población rural indigente. Actualmente su jardín infantil está equipado con avanzadas instalaciones y un alto nivel pedagógico, y tres estudiantes de su escuela secundaria pasaron los exámenes nacionales el año pasado y fueron admitidos por la prestigiosa Universidad Tsinghua.

Cuando supo que el Gobierno chino había elaborado recientemente una política contra la pobreza mediante la educación, y había iniciado más de diez programas concretos para ayudar a Quyang a salir de sus difíciles condiciones, levantó el pulgar. Este pueblo es un retrato de la intensa lucha del Gobierno contra la pobreza. “El Gobierno chino trabaja de manera organizada, paso a paso y con mucho orden. Su alta eficiencia se muestra en el hecho de que el pueblo chino se vuelve cada día más rico”, manifestó.

Antes de venir a China, había escuchado muchos comentarios negativos sobre el país. “Cuando llegué aquí y me di cuenta de que China tiene su propio modelo de desarrollo, me pareció comprensible”, sostuvo. Ha aprendido a valorar mejor al Gobierno chino. “Tengo un conocimiento más completo sobre China. Sus líderes saben cómo hacer bien las cosas, el país avanza en su propio camino de desarrollo, tienen sus objetivos claros y para alcanzar sus metas elaboran planes y proyectos. Creo que es una muy buena idea”.

María Osterloh comparte tales opiniones con su compañero de estudios Alex Thuku Muniu, de Kenia. “El sistema político de China contribuye a todo el progreso que ha obtenido. El Gobierno chino es muy eficaz y también muy democrático”, sostiene.

Levantar un puente de cooperación

Después de visitar Quyang, salieron para Jinzhou, otra ciudad de Hebei, a 300 km de Beijing. La Compañía Limitada de Importación y Exportación de Materiales de Construcción Jason fue la última parada de su viaje. Es una empresa que ha invertido en Sudán.

“Debido al calor, Sudán tiene demanda de yeso, cerámica, entre otros materiales para construir viviendas. Tales productos, dada la escasez de materias primas, equipos y su tecnología atrasada, no solo se venden a un alto precio, también su calidad es inestable. Debemos conocer la situación de Sudán para ver las oportunidades de negocios”, dijo Wu Yongke, gerente general de Jason.

Mientras se desarrolla, Jason no olvida su responsabilidad social. Según Wu, es una cualidad esencial de cualquier inversor chino en el extranjero. Por ello, contrata la mayor cantidad posible de empleados locales. De los más de 70 obreros en la planta, más de 60 son sudaneses.

Erasto Charles, estudiante de IMBA de Malawi, valora lo que ha hecho la empresa de Wu. Como empleado en el ámbito comercial, demostró gran interés en el plan que Jason tiene para invertir en su país. “Si las empresas chinas invierten y se establecen en Malawi, el coste de producción será reducido, lo que seguramente beneficiará el nivel de vida del pueblo. Por eso, damos la bienvenida a las empresas chinas para que inviertan en mi patria”, afirmó. Los estudiantes de otros países también elogiaron a Wu.

Tal como hizo con la Compañía Limitada Chenshi de Cerámica Dingci de Quyang, Alex Thuku Muniu también pidió a Jason las vías de contacto y el catálogo de productos, con el fin de establecer lazos comerciales cuando regrese a Kenia. Quiere que estas dos empresas puedan invertir en su pueblo natal. “También tenemos los brazos abiertos para otras empresas chinas, sobre todo para las de trenes de alta velocidad y de alta tecnología. Deseamos que la inversión china pueda impulsar el desarrollo económico y la construcción de infraestructura en África”.

 El grupo de estudiantes de IMBA de la Universidad Normal de Beijing.

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