COMENTARIO: Las relaciones China-EE UU necesitan principios y no impulsividad

Tanto las personas como los países deben tener principios en el trato con otros. Para China, el principio de una sola China es una de las condiciones de partida para tejer lazos formales con otros países.

El principio, que defiende que solo hay una China, de la que Taiwan es parte inalienable, ha vuelto a ser cuestionado impulsivamente por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

En una entrevista con la cadena de televisión Fox News el domingo, Trump dijo: “No sé por qué tenemos que estar limitados por la política de una sola China, salvo que pactemos con China en otros ámbitos, como el comercio”.

Esta inapropiada retórica se manifestó solo unos días después de que Trump hablase por teléfono con la líder de Taiwan, Tsai Ing-wen, una actitud que rompió con la política diplomática de EEUU de décadas.

China espera trabajar con el próximo gobierno de EE UU en la construcción de un nuevo tipo de relaciones entre grandes países. Pero para lograr que la interacción entre las dos mayores economías del mundo sea benigna, éstas deben profesarse respeto mutuo y cumplir los compromisos políticos, del que el principio de una sola China es un ejemplo.

Este principio es parte del consenso que el gobierno chino y las sucesivas administraciones de EE UU han acatado durante las décadas pasadas.

Desde 1972, cuando Richard Nixon rompió el hielo y empezó la relación con China, el principio ha sido reconocido por los gobiernos de EE UU y forma parte de los tres Comunicados Conjuntos emitidos por los dos países.

Los tres comunicados constituyen un importante legado político de los antiguos presidentes de EE UU, cuyo gobierno ha empleado para guiar el desarrollo de las relaciones con China.

En el Comunicado China-EE UU de Shanghai de 1972, Estados Unidos declaró que “todos los chinos de cada parte del estrecho de Taiwan mantienen que sólo hay una China, y que Taiwan es parte de China”.

En el Comunicado del 17 de agosto emitido en 1982, EEUU reiteró que su gobierno no tenía intención de “perseguir una política de ‘dos Chinas’ o de ‘una China, un Taiwan'”.

Los países deben ser responsables de sus compromisos con los demás Estados, y pese al cambio de gobierno, el nuevo gabinete de EE UU debe actuar en línea con el marco actual de los lazos China-EE UU, en lugar de ignorarlo de forma impulsiva y autoengañándose.

Afortunadamente, EE UU ha aclarado su postura. Tras la llamada entre Trump y Tsai, El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca subrayó: “Seguimos plenamente comprometidos con la política de una sola China sobre la base de los tres Comunicados Conjuntos”.

Taiwan es uno de los intereses centrales y fundamentales de China, un país que aprecia la soberanía nacional y la integridad territorial tanto como los demás.

Ningún país está dispuesto a negociar con sus intereses nacionales centrales, y China no es una excepción. China considera esencial el principio de una sola China, frente al que no hará concesiones.

China podrá ser un principal socio colaborador para el nuevo gobierno de EE UU, siempre que éste respete sus intereses centrales. Las diferencias pueden dirimirse entre los dos lados de forma constructiva.

El mundo observa a Trump mientras éste se prepara para asumir el cargo. El nuevo gobierno de EE UU debe ser racional y respetuoso, más que impulsivo.

(Fuente: Xinhua en Español)

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