¿Quieren casarse los jóvenes chinos?

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Un niño juega con su abuela a la orilla del mar. CFP

Danielle Mourd, lectora francesa de Corrèze, nos ha manifestado por correo electrónico que en en su país crece el desapego a casarse entre la juventud, que lo considera un formalismo, y se pregunta por la actitud de la juventud china hacia el matrimonio.

El amor verdadero y un matrimonio feliz son aspiraciones de todos los chinos que no todos necesariamente cumplirán. De ahí que, aunque en los últimos años se vengan registrando anualmente más de trece millones de matrimonios, manteniendo así una tasa matrimonial superior al 9‰, todavía haya una importante cantidad de núbiles que no tienen pareja para casarse.

La siguiente canción refleja el pensamiento de una chica soltera: “Pasar sola San Valentín es embarazoso. Nadie me ha citado ni me ha regalado rosas. Siento envidia cuando veo parejas que se besan. Sólo la sombra murmura en mi oído. Mi papá me tiene antipatía, y mi mamá me reprocha cada día que ocupe mucho espacio en casa y coma de gorra. Mi hermano mayor y su mujer son incluso peores, me dicen que si continúo haciéndome la tonta me expulsarán de casa. Todos dicen que hay que casarse a la edad apropiada. Todas mis amigas tienen novio; no se los puedo quitar, no aspiro a alguien que no merezca; todos dicen que hay que casarse a la edad apropiada, pero yo soy una flor hermosa sin un lugar en el que mostrar mi belleza…

La canción, titulada Casarse a la edad apropiada, es un poco triste.

Durante miles de años, en China estuvo socialmente aceptado que los jóvenes se casasen a una edad adecuada, y esta tradición todavía está arraigada.

En la sociedad tradicional, el fin último del matrimonio era perpetuar el linaje familiar. Tanto es así que se creía que “la mayor impiedad filial es no tener un descendiente varón”. Y si alguien era señalado por no cumplir con las exigencias de la piedad filial tendría problemas para adquirir una buena posición social.

La mentalidad de los chinos ha ido cambiando con el paso del tiempo. Las encuestas muestran actitudes hacia el matrimonio cada vez más diversas entre los jóvenes chinos nacidos en las décadas de 1980 y 1990. Es difícil asegurar si desean casarse o no, pero, sin duda, la idea de perpetuar el linaje familiar ha desaparecido. Hay matrimonios que no quieren tener hijos. No son tan raras las parejas con dos buenos sueldos sin hijos, ni las que los adoptan.

En China, el casamiento tardío es una tendencia creciente. La ley china estipula que los hombres no pueden contraer matrimonio antes de cumplir los 22 años ni las mujeres antes de los 20. Así pues, la ley estimula el matrimonio y la procreación tardíos.

En el pasado, generalmente, se consideraban tardíos los matrimonios si el hombre ya había cumplido los 25 años y la mujer los 23, pero en la actualidad, la gente tiene diferentes puntos de vista sobre cuál es el límite de edad de un matrimonio tardío.

En 2014, dos instituciones no oficiales de China publicaron conjuntamente un informe según el cual el 38% de los hombres y el 41% de las mujeres consideran tardío un matrimonio si alguno de los cónyuges ha cumplido los 30 años. Los datos gubernamentales apoyan este resultado. Los del Ministerio de Asuntos Civiles muestran que, en el año 2012, el 34,2% de los matrimonios registrados lo fueron entre cónyuges de edades que oscilaban entre los 25 y los 29 años, un porcentaje que aumentó hasta el 38% en 2014, representando la mayor parte de los registrados. Estos datos muestran que está aumentando la edad para contraer matrimonio.

El miedo a asumir responsabilidades matrimoniales es cada vez más frecuente. En mayo de 2015, el Instituto de Investigación de Ciencias Sociales de la Universidad Sun Yat-sen realizó una encuesta entre 30.000 chinos nacidos en las décadas de 1980 y 1990 sobre su noción de matrimonio. El informe indica que el 76 % de los jóvenes en edad de contraer matrimonio siente pánico ante esta posibilidad, lo que agrava más la tendencia de casamiento tardío.

El número de jóvenes a los que no preocupa el matrimonio o lo temen va en aumento, pero sus padres no son tan pacientes. De hecho, hay algunos que obligan a sus hijos a casarse. Otros, que los presionan para que busquen pareja. También los hay que buscan ellos mismos pareja para sus hijos. Según el informe, la generación de 1980 es la que mayores presiones recibe para casarse.

La presión de los padres puede llegar a ser motivo de angustia para muchos jóvenes, que “se esconden” para escapar de las quejas de sus progenitores, aunque algunos tienen otras maneras de lidiar con ellos, como “alquilar” un novio o una novia temporalmente.

En todo caso, y dado que los padres desean para sus hijos un matrimonio feliz, la mayoría acabará por respetar el punto de vista de sus hijos. En este choque generacional, finalmente serán los padres quienes cedan, y los hijos quienes tomen sus propias decisiones. Esa es la corriente principal de la sociedad china.

La tasa de divorcio también muestra un aumento continuo. Según datos del Ministerio de Asuntos Civiles, desde 2004 hasta 2014, la tasa de matrimonio ha ido subiendo y bajando, pero la de divorcio no ha dejado de subir. En el pasado, los chinos consideraban el divorcio un fracaso vital, y son raros los casos entre las viejas generaciones. Sin embargo, hoy día cada vez más gente busca un matrimonio de calidad, y no quieren convivir con desgana. Cuando un matrimonio es irreparable, terminarlo y empezar uno nuevo, si llega la oportunidad, es la opción de muchos, lo que demuestra que los chinos se desenvuelven en el marco de sus relaciones matrimoniales con una gran libertad. 

Por TANG SHUBIAO (redactor jefe de China Hoy)

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Bodas en grupo. CFP

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