Nueva imagen del Palacio Imperial

La conocida pintura china de Zhang Zeduan, de la dinastía Song del Norte (960-1127), Festival Qingming sobre el río, describe la vida cotidiana de la entonces capital Bianjing (Kaifeng, en la actual provincia de Henan): personas vendiendo té, leyendo el horóscopo chino, sentadas en palanquines o montando a caballo; las tiendas a ambos lados de la calle, el campo lejano y el río…

Desde el 8 de septiembre y hasta el próximo 8 de noviembre, esta pintura, junto con otros 282 tesoros, se exhibe en los palacios Wuying y Yanxi de la Ciudad Prohibida.

Se trata de la primera vez en los últimos diez años que esta pintura se exhibe en Beijing, y nunca antes se había exhibido el rollo completo. Según el reglamento del Museo del Palacio Imperial, las muestras de colecciones, tanto de caligrafías como de pinturas de la dinastía Yuan (1271-1368) o anteriores, no pueden repetirse al menos durante los siguientes tres años a su exhibición, por lo que se trata de una gran oportunidad para el visitante.

Con motivo del 90° aniversario de la creación del museo, el público tiene la oportunidad de contemplar joyas históricas de las dinastías Song y Yuan, como Boyuantie o Youchuntu, u obras caligráficas y pinturas de cinco emperadores de la dinastía Qing (1644-1911): Shunzhi, Kangxi, Yongzheng, Qianlong y Jiaqing. El reinado de estos cinco emperadores, todos ellos con un alto nivel de formación, supuso la época más próspera de la dinastía Qing, y la cultura y el arte de la época experimentaron un notable auge.

Por otra parte, el Museo del Palacio Imperial abrirá nuevas zonas al público, que podrá recorrer el 65% de su superficie en comparación con el 52% acual. Entre las nuevas zonas destacan los palacios Cining y Shoukang, que abrirán al público por primera vez en la historia, además de la muralla que va de la puerta Donghua a la puerta Wumen, recorrido que los visitantes podrán hacer a pie. Al mismo tiempo, se inaugurarán otras 18 nuevas exposiciones para, en conjunto, ofrecer a los visitantes una experiencia tan rica y espectacular como completa.


29 de diciembre de 2013. Shan Jixiang, director del Museo del Palacio Imperial, pronuncia un discurso en Chengdu. CFP

Del “punto turístico” al “museo”

La Ciudad Prohibida ha sido siempre el punto turístico más reconocido de Beijing. Construida entre 1406 y 1420, durante la dinastía Qing, se sitúa en el eje central de la ciudad y sirvió como residencia de 24 emperadores de las dinastías Ming y Qing. Es el mayor grupo palaciego con estructura de madera del mundo y el que mejor se conserva.

La Ciudad Prohibida se abrió al público en 1925 y es el único museo del mundo que recibe más de diez millones de visitantes al año. Según un recuento reciente de sus colecciones, el museo alberga 1,8 millones de objetos históricos de los 4,01 millones con los que cuenta China, es decir: un 40% del total.

En este enorme complejo arquitectónico, de 1,12 millones de metros cuadrados, todo está bajo la esmerada protección de personal especializado encargado de su mantenimiento, tanto lo accesible al público, como puertas, sillas, tinajas de bronce, rocas y hasta árboles, y lo que no, como caligrafías o inscripciones sobre lápidas.

Shan Jixiang, director del Museo del Palacio Imperial, es doctor en Ingeniería y fue discípulo del famoso arquitecto Wu Liangyong. Cuando asumió el cargo en 2012, Shan decidió convertir el espacio en un verdadero museo y no solamente en un lugar turístico. A partir de entonces el Palacio Imperial cierra los lunes y se ha establecido un límite de visitantes por jornada con el objetivo de acostumbrar al público a reservar entrada.

Las zonas del Palacio Imperial abiertas al público han aumentado desde el 30% en 2002 al 52 % actual. En 2020, la superficie abierta alcanzará su límite: un 76%.

De hecho, la Ciudad Prohibida no es el lugar ideal para un museo. Su estructura de madera impide un cierre óptimo de puertas y ventanas, y para prevenir incendios, actualmente varios palacios que conservan su estado original carecen de luz eléctrica. “Además, la distribución de las habitaciones en los palacios, con cinco o seis salas, obliga a separar las piezas de las exposiciones, lo que limita el diseño de la muestra y su narrativa”, afirma el doctor Sun Miao, subdirector del departamento de exhibiciones.

Shan Jixiang espera que los visitantes puedan ver más cosas. Para ello, en la Ciudad Prohibida hay un equipo de profesionales dedicado a la protección, recuperación y estudio de las reliquias históricas. Lamentablemente, muy poca gente reconoce su trabajo. Este año tuvo lugar en la Ciudad Prohibida la primera exposición del fruto del trabajo de recuperación de las reliquias históricas, demostrando el alto nivel técnico que requiere.

8 de septiembre de 2015. Un visitante contempla la pintura Festival Qingming sobre el río. CFP

Souvenires en la vida de la Ciudad Prohibida

Inspirada por el libro de manchado de colores El Jardín Secreto de Gran Bretaña, el Museo del Palacio Imperial publicó en octubre el libro Pintar la Ciudad Prohibida, uno de los regalos ofrecidos por su 90 aniversario.

El centro de servicios culturales del museo se fundó hace 60 años. Anteriormente, los souvenires eran imitaciones de piezas de las colecciones, caras y difíciles de transportar, por lo que no se vendían bien. Desde 2013, inspirado por el Museo del Palacio Imperial de Taipei, también el de Beijing ha creado una serie de souvenires prácticos y divertidos: auriculares que imitan los collares de perlas que llevaban los altos funcionarios de las diferentes dinastías, abanicos con las palabras “Yo soy el emperador”, etiquetas para maletas con la palabras “huibi sujing” (eludir y silencio), carteras para meter tarjetas de Lantingxu (la obra más representativa de la caligrafía estilo xingshu de Wang Xizhi [303-361] de la dinastía Jin del Este )… Estos productos han recibido rápidamente una buena acogida en la red, pues, por primera vez, la imagen del museo, tan seria anteriormente, apuesta por elementos graciosos y simpáticos.

De hecho, Shan Jixiang usa una funda de celular que es un vestido típico de los funcionarios de las dinastías Ming y Qing, y cada vez que da una conferencia la saca y se la muestra al público.

Hasta el presente, la Ciudad Prohibida ha desarrollado más de 7000 souvenires y una serie de aplicaciones, que cada vez que se estrenan generan una gran aceptación. Hay una, llamada Un día del emperador, gracias a la cual los niños pueden conocer la vida cotidiana de un emperador y hasta gozar del placer de acompañarlo a montar a caballo y a disparar flechas.

Este año, Shan Jixiang pretende que la Ciudad Prohibida vaya un paso más allá. Las cuatro palabras “jie ji yong ren”, que el emperador Kang Xi regaló inscritas en una tabla a su hijo Yongzheng, para advertirle de que tuviese paciencia y aguante, aparecen en imanes de nevera, camisetas, bolsas de protección ambiental y tazas.

La tienda online que el Museo del Palacio Imperial fundó en 2008, en el portal Taobao, no tuvo una buena acogida de los compradores hasta los últimos dos años. El pasado 5 de agosto se ofrecieron grandes descuentos en la tienda en Taobao. En poco más de una hora se vendieron los 1500 soportes para celulares y en todo el día se recibieron 16.000 pedidos.

Una nueva imagen activa y abierta

Hasta no hace mucho, pocas veces se veía publicidad de la Ciudad Prohibida, puesto que no le faltan visitantes. Los directores del museo rara vez eran entrevistados por la prensa, mientras que el común de la gente no conocía gran cosa sobre la administración interna del Palacio Imperial.

En 2011, la Ciudad Prohibida sufrió varios percances: el 8 de mayo dos piezas del Museo Liang Yi de Hong Kong, que se exhibían en el Palacio Zhaigong (ayuno) de la Ciudad Prohibida, fueron robadas. Dos meses después, un trabajador rompió un plato de la dinastía Song… A partir de ese momento, los administradores empezaron a pensar en permitir al público conocer y participar en los asuntos del Palacio Imperial.

Al asumir el cargo, Shan Jixiang se fijó la tarea de ofrecer 500 conferencias y charlas para la prensa, escuelas, empleados y público en general. A día de hoy ya ha sobrepasado esa cifra. Cada dos meses, en la Ciudad Prohibida se celebra una rueda de prensa en la que se presenta el trabajo realizado y se informa de los asuntos importantes del trabajo venidero.

En 2009, los directores de los museos del Palacio Imperial de Taipei y Beijing se rindieron visitas mutuas, consideradas como “viajes para romper el hielo”. Desde entonces, se vienen sucediendo los intercambios entre académicos de ambas orillas. Para festejar el 90° aniversario de la fundación del Museo del Palacio Imperial de Beijing, su homólogo en Taipei albergó el pasado mes de octubre la Exposición Especial: 300 años desde la llegada a China de Lang Shining (su nombre italiano es Giuseppe Castiglione), y tuvo lugar el V Simposio Académico de los Museos del Palacio Imperial de Ambas Orillas.

Por el momento, ambos museos están cooperando en el trabajo de reedición del libro del emperador Qianlong: Tian Lu Lin Lang.

El 1 de julio de 2013, se fundó en el Museo del Palacio Imperial de Beijing el Centro de Capacitación de Museos Internacionales del Consejo Internacional de Museos y, en noviembre del mismo año, más de 30 administradores provenientes de países en vías de desarrollo de África y Latinoamérica fueron los primeros en graduarse en este curso.

El pasado mes de abril, el Instituto Internacional para la Conservación de Obras de Arte e Históricas (IIC, como escritura abreviada) y el Museo del Palacio Imperial suscribieron un convenio de colaboración y establecieron el Centro Internacional de Capacitación de IIC con el fin de impulsar la investigación, la conservación y los intercambios, sobre todo para elevar el nivel y capacidad de conservación de reliquias históricas por parte de los países en vías de desarrollo y de la región Asia-Pacífico. Además, el Museo del Palacio Imperial ha establecido relaciones de cooperación con importantes organismos y entidades de estudio científico como el Museo de Louvre en Francia, el Museo Nacional de Tokio en Japón y el Instituto de Arqueología de Alemania, entre otros.

Cabe mencionar que en 2013, por primera vez, el Palacio Imperial permitió el acceso de personas cualificadas, ajenas al museo, para recuperar sus reliquias históricas. En Beijing hay numerosos profesionales dedicados al arte tradicional, muchos de los cuales son descendientes de los artesanos imperiales de la dinastía Qing. Todos ellos están ayudando a rescatar reliquias históricas.

Por CHEN WEI (Periodista de China Newsweek)

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Las zonas del Palacio Imperial abiertas al público han aumentado desde el 30% en 2002 al 52 % actual. CFP

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