Enfoque de China: Últimos avances sobre medicamentos, terapias y vacunas contra la neumonía COVID-19 en China

BEIJING, 26 mar (Xinhua) — ¿Cuáles son los medicamentos y terapias que han demostrado mayor eficacia clínica contra la neumonía COVID-19 en China? ¿Alguno de ellos tiene el potencial de derrotar la enfermedad? ¿Se han completado los ensayos clínicos de dichos fármacos? ¿Qué progreso se ha registrado en el desarrollo de una vacuna?

Las respuestas a estas y otras muchas preguntas forman parte del interés global en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, al tiempo que China no ceja en el empeño de contribuir con sus conocimientos y experiencias al combate global contra la enfermedad.

Zhang Xinmin, director del Centro Nacional de Desarrollo Biotecnológico de China, subordinado al Ministerio de Ciencia y Tecnología, indicó en una conferencia de prensa el pasado 17 de marzo que el medicamento antigripal Favipiravir, aprobado para su uso clínico en Japón en 2014, “ha demostrado eficacia clínica contra la neumonía COVID-19” y “no ha mostrado reacciones adversas evidentes”.

Dicho fármaco logra que los pacientes den negativo en las pruebas para detectar la presencia del virus en un menor tiempo, según un estudio clínico que se llevó a cabo en el Hospital Popular Nº 3 de Shenzhen, en la provincia meridional china de Guangdong..

Otro ensayo en Wuhan, epicentro del brote de COVID-19 en el país asiático, también mostró que el efecto terapéutico del Favipiravir es mucho mejor que el registrado en el grupo de control al que no se le suministró el medicamento, detalló Zhang.

El antigripal ha sido recomendado a los equipos de tratamiento médico y debe incluirse lo antes posible en el plan de diagnóstico y tratamiento de la neumonía COVID-19, aseguró el directivo.

Zhang refirió que una empresa farmacéutica china ha sido autorizada por la Administración Nacional de Productos Médicos a producir el fármaco a gran escala con el fin de garantizar un suministro estable.

Entretanto, la Administración Nacional de Medicina Tradicional China afirmó el lunes que sus tratamientos han probado ser efectivos en más del 90 por ciento de los casos confirmados de COVID-19 en la parte continental de China, de acuerdo con la observación clínica.

Un total de 74.187 pacientes de COVID-19, o el 91,5 por ciento del total de casos confirmados en la parte continental, han recibido tratamientos con medicina tradicional china (MTC), precisó un funcionario de la administración en una conferencia de prensa en la ciudad de Wuhan, capital provincial de Hubei.

Según expertos médicos, la MTC ayudó a los pacientes con síntomas leves a superar su fiebre o tos, mientras que en aquellos gravemente enfermos logró aliviar los síntomas y restablecer los valores de saturación de oxígeno en la sangre, evitando que el estado de los pacientes se volviera crítico.

El país asiático ha aumentado y optimizado el uso de fármacos y terapias contra el nuevo coronavirus con el fin de evitar que los casos se agraven y salvar a aquellos pacientes que se encuentran en estado crítico.

El medicamento Tocilizumab, cuyo nombre comercial más conocido es Actemra, fue incluido en la última versión de la guía para el diagnóstico y el tratamiento de la neumonía COVID-19.

Hasta el 5 de marzo, el fármaco se encontraba en ensayos clínicos en 14 hospitales en Wuhan y un total de 272 pacientes graves habían sido tratados con el medicamento, indicó Zhou Qi, subsecretario general y miembro de la Academia de Ciencias de China, en una conferencia de prensa celebrada a comienzos de marzo.

Además del Tocilizumab, en la última versión de la guía de tratamiento, se recomendó el fosfato de cloroquina para pacientes de COVID-19 con edades de 18 a 65 años, pero con la advertencia de nueve tipos de enfermos a los que no se debe suministrar esta clase de medicamentos.

Asimismo, dos ensayos clínicos del Remdesivir siguen en curso y se esperan sus resultados, refirió Sun Yanrong, subdirectora del Centro Nacional de Desarrollo de Biotecnología de China, subordinado al Ministerio de Ciencia y Tecnología.

La combinación de la medicina tradicional china y la occidental ha mostrado buenos resultados en el tratamiento de la enfermedad, agregó la funcionaria.

China también está impulsando el uso de algunas tecnologías avanzadas para el tratamiento de casos graves, como pueden ser el plasma convaleciente, las células madre y la purificación artificial del hígado y la sangre.

El plasma convaleciente, que se obtiene a partir de la sangre donada por pacientes recuperados de COVID-19, contiene una gran cantidad de anticuerpos protectores.

Según las autoridades sanitarias, la terapia con plasma ha demostrado ser segura y efectiva. Hasta ahora, 154 pacientes graves han recibido ese tratamiento con buenos resultados, detalló Sun.

Por otra parte, se han llevado a cabo varias investigaciones y ensayos sobre la aplicación de células madre en algunos hospitales del país, en ciudades como Beijing y Harbin.

A partir de esta terapia, entre ocho y 10 días se logró aliviar las dificultades respiratorias de los pacientes en estado grave y crítico, logrando una recuperación mayoritaria. El procedimiento también mostró ventajas en la prevención de la fibrosis pulmonar y la mejora del pronóstico a largo plazo de los pacientes, de acuerdo con expertos.

China también está explorando la posibilidad de utilizar equipamientos de hígados artificiales y la tecnología de hemodiálisis (purificación sanguínea) para tratar a los pacientes en estado crítico. Gracias a esta técnica, el tiempo de los enfermos en el ventilador de soporte se ha reducido en un promedio de 7,7 días y se ha acortado el tiempo de monitoreo requerido en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

Con respecto a las vacunas contra la COVID-19, está previsto que varias opciones estén listas a la brevedad para iniciar los ensayos clínicos, reveló el miembro de la Academia de Ingeniería de China, Wang Zhijun, en una conferencia de prensa celebrada la semana pasada.

El especialista subrayó que “se debe poner la seguridad de las vacunas como prioridad”, dada su importancia en la prevención y el control de la epidemia.

Wang detalló que los científicos chinos han acelerado el desarrollo de vacunas contra la neumonía COVID-19 mediante cinco métodos, que incluyen las de virus inactivados, las de subunidades de ingeniería genética, las basadas en vectores de adenovirus, las de ácido nucleico y las basada en vectores virales de gripe.

Algunos grupos de investigación han comenzado a reclutar voluntarios y han presentado solicitudes para realizar ensayos clínicos a la Administración Nacional de Productos Médicos, agregó Wang.

Qin Chuan, investigador del Instituto de Ciencias de Animales de Laboratorio de la Academia de Ciencias Médicas de China, informó que los investigadores del país han desarrollado modelos animales de la enfermedad, que pueden ayudar a identificar las rutas de transmisión del virus, examinar posibles medicamentos y asegurar la seguridad y la eficacia de las vacunas.

Se espera que la mayoría de los equipos completen su investigación preclínica en abril, en tanto que algunos están avanzando más rápido, indicó Wang.

Aseguró al respecto que la investigación y el desarrollo de las vacunas contra la neumonía COVID-19 en China, se ha llevado a cabo de manera científica, estandarizada y ordenada a un ritmo no menor que otros países.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, manifestó en una rueda de prensa celebrada el 11 de marzo que China está dispuesta a entablar una cooperación científica y tecnológica para el combate global contra la epidemia con países relevantes en medicamentos, vacunas, kits de prueba, así como a contribuir con los conocimientos y el plan de enfrentamiento del país asiático.

Al cierre del miércoles, se habían reportado un total de 81.285 casos confirmados de COVID-19 en la parte continental de China, cifra que incluye 3.947 pacientes que todavía estaban siendo tratados en los hospitales, 74.051 dados de alta tras su recuperación y 3.287 fallecidos a causa de la enfermedad, según datos oficiales.