El idioma chino entra a las universidades cubanas

LA HABANA, 20 feb (Xinhua) — Más allá de la culinaria, la medicina tradicional o las artes marciales, los cubanos tienen otra manera de acercarse a la cultura china desde hace un año y medio con cursos de mandarín en dos facultades de la Universidad de La Habana.
Alumnos de las Facultades de Lenguas Extranjeras (FLEX) y de Turismo de la citada universidad estudian el idioma chino, en el primer caso como segunda lengua obligatoria y en el segundo como una asignatura optativa.

En el cuarto piso de la FLEX, un aula donada por el Gobierno chino reúne cada martes y jueves, entre las 15:00 y las 18:00 horas, a 16 estudiantes de primer año, la mayoría muchachas, quienes desde hace poco menos de tres semanas aprenden mandarín.

La joven Chabelys Lora estudia francés, pero tiene al chino como segundo idioma y eso le permite hacer una comparación entre ambas lenguas.

“El francés es una lengua romance que tiene muchas conjugaciones y muchas reglas específicas de la gramática que no tiene el chino, que desde el punto de vista lingüístico tiene una estructura más básica, lo que facilita el aprendizaje”, afirma a Xinhua la estudiante.

Lora y sus compañeros de aula coinciden en que lo más difícil para ellos ha sido poder diferenciar los tonos que tiene el mandarín, a pesar de la ayuda de la profesora Xu Yi, una china que desde hace tres años vive en la isla junto a su esposo.

Xu se graduó en la Universidad de Cultura y Lenguas de Beijing como profesora de idioma chino para extranjeros y después cursó una Maestría en Lingüística aplicada, conocimientos que ahora pone al servicio de sus alumnos cubanos.

“Los estudiantes cubanos están muy entusiasmados con el aprendizaje”, explica la joven profesora, quien comenta que hubo muchas solicitudes para ingresar al curso pero la matrícula se limitó a los 16 plazas que tiene el aula, dotada con buen equipamiento para la enseñanza de idiomas.

Xu apunta que son buenos alumnos y aprenden rápido, pues las clases recién comenzaron y muchos de sus alumnos ya pueden escribir un texto básico con bastante fluidez.

“El idioma es un puente, porque si una persona comienza a aprender un idioma extranjero, se enamorará de ese país, de su cultura y su gente, así que creo que lo más importante es hacer a los estudiantes cubanos amar a China, convirtiéndoles en embajadores de los lazos entre los dos pueblos”, subraya la académica.

En ese sentido, Xu coincide con la estudiante Danializ García, quien está convencida de la utilidad de sus estudios de mandarín como futura profesional de la traducción e interpretación de un idioma extranjero.

“Los convenios que realiza nuestro país con China son muchísimos, por lo tanto la cantidad de trabajo como traductores e intérpretes que tenemos dentro de esa lengua es mucho mayor que la que quizás pudiéramos tener con el francés”, asevera la joven.

En noviembre pasado, la ministra cubana de Educación, Ena Elsa Velázquez, y el viceministro chino de ese sector, Zheng Fuzhi, firmaron en La Habana un Convenio Marco de Intercambio que abarca los niveles de enseñanza en Primera Infancia, Especial, y Técnica y Profesional.

El convenio, vigente por dos años, incluye potenciar la enseñanza del mandarín en algunas escuelas secundarias básicas cubanas para lo cual el Gobierno chino aportará profesores, bibliografía, equipos y materiales docentes.

El acuerdo, que incluye becas para estudiantes cubanos, favorece también los intercambios de información entre instituciones, además de la enseñanza, investigaciones y materiales pedagógicos de ambas partes, así como tareas conjuntas de delegaciones y grupos de investigación.

Desde el siglo XIX y hasta mediados del siglo pasado, miles de chinos emigraron a Cuba, pero la mayoría de los naturales que aún viven en la isla no hablan el mandarín, sino el cantonés, y sólo conocen los antiguos carácteres.

En la actualidad, China es el segundo socio comercial de Cuba y resulta habitual el intercambio de delegaciones oficiales, empresarios y turistas.

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