COMENTARIO: Congreso de Estados Unidos juega el viejo truco de dobles estándares en Hong Kong

BEIJING, 22 nov (Xinhua) — La aprobación de la llamada Ley de Derechos Humanos y Democracia de Hong Kong de 2019 por parte del Senado de Estados Unidos ofrece otro ejemplo más de cómo ese país juega con el doble estándar para entrometerse en los asuntos internos de otros países.

Para algunos políticos estadounidenses, parece haber una simple regla: aplicar un conjunto de normas para Estados Unidos, sus aliados y lugares donde tiene intereses principales, y aplicar otro conjunto de normas para los otros sitios.

El país norteamericano tiene un historial carente de derechos humanos, pero sigue apuntando con el dedo a Hong Kong, lo cual se ubica más alto en ambos términos, estado de derecho y libertad.

Durante los últimos meses en Hong Kong, las personas que vienen de la parte continental, hablan el mandarín o tienen un punto de vista diferente al de los agitadores han sido insultadas y golpeadas en las calles, los campus y en el aeropuerto.

Los políticos estadounidenses que afirman defender los derechos humanos y la democracia han hecho la vista gorda ante estas verdades incómodas.

La policía de Hong Kong, que se ha enfrentado a los agitadores violentos en la primera línea durante más de cinco meses, ha demostrado moderación y profesionalismo que muchos de sus homólogos occidentales tendrían dificultades para igualar.

Una vez más, algunos políticos estadounidenses han ignorado el hecho y criticado a la policía de Hong Kong por el uso excesivo de la fuerza.

Esos políticos estadounidenses también han ignorado la ansiedad de los hongkoneses quienes no pudieron viajar en transporte público, saboteado por los alborotadores; la ira y la impotencia de la gente cuyos medios de vida se vieron afectados, y el dolor de las familias cuyos seres queridos resultaron heridos o fueron asesinados por los alborotadores, en la violencia de calle.

Afirmando “estar con Hong Kong”, estos políticos estadounidenses de hecho han optado por “estar con los agitadores”.

Este es un viejo truco que lleva mucho tiempo utilizando EEUU para tratar con personas que opinan diferentes. Los “derechos humanos” y la “democracia” son meras escaleras para llegar a las alturas dominantes del discurso público.

Detrás de la fachada de la búsqueda de los derechos humanos y la democracia para los hongkoneses, en realidad, están tratando de contener a China.

Sin embargo, escogieron la pelea equivocada. Hong Kong es parte de China. El gobierno chino está decidido a salvaguardar su soberanía, seguridad e intereses de desarrollo, implementar el principio de “un país con dos sistemas” y oponerse a cualquier interferencia externa en los asuntos de Hong Kong.

El intento de los políticos estadounidenses de utilizar la legislación para socavar la posición de Hong Kong como un centro financiero, marítimo y comercial internacional, dañando los intereses de todos los países, incluido Estados Unidos, en Hong Kong, y enfrentará sin duda alguna una oposición unida por parte de la comunidad internacional.

Con el apoyo del Gobierno central y todo el pueblo chino, no hay duda de que Hong Kong pondrá fin a la violencia y restablecerá el orden. Jugar “la carta de Hong Kong” no tendrá éxito.

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