Iniciativa de la Franja y la Ruta profundiza cooperación sino-latinoamericana

GUANGZHOU, 25 oct (Xinhua) — La Ruta de la Seda no es nada desconocido para María Rosas, pues su pueblo natal, el estado mexicano de Veracruz, fue un punto clave de la antigua Ruta Marítima de la Seda, que vivió su apogeo entre los siglos XVI y XIX.

Desde mediados del siglo XVI, barcos chinos cargados de productos como seda y porcelana, cruzaban el océano Pacífico con destino a Acapulco, en el sur de México. Luego, una parte de estos bienes de lujo provenientes de Oriente era transportada al puerto de Veracruz, y finalmente de allí hacia Europa, para completar de esta manera un verdadero negocio global.

Rosas es la directora del departamento municipal de obras públicas de la ciudad de Tamalín, en Veracruz, y por estos días se encuentra de visita en China, el punto de partida de la Ruta Marítima de la Seda, para aprender de sus avanzadas experiencias en el sector de infraestructuras. Y estando aquí ha podido experimentar la poderosa dinámica de la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Rosas quedó impresionada al recorrer el puente Hong Kong-Zhuhai-Macao, el más largo del mundo sobre el mar.

Para ella, la obra demuestra la innovación china y sirve como ejemplo para el resto de los países.

Hablando sobre la situación actual del puerto de Veracruz, la joven funcionaria consideró que parte de sus infraestructuras son anticuadas y necesitan ser modernizadas.

En su concepto, la Iniciativa de la Franja y la Ruta puede ayudar a resolver este problema, además de generar oportunidades en diversos sectores para impulsar el desarrollo de ambos países, desde la industria hasta proyectos sociales.

América Latina constituye la extensión natural de la Ruta Marítima de la Seda del siglo XXI, y una parte indispensable de la construcción de la Franja y la Ruta. Hasta la fecha, un total de 19 países de la región han firmado con China el memorando de entendimiento sobre la construcción conjunta de la Franja y la Ruta.

En opinión de Miguel Viana, profesor de la Facultad de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega de Perú, la Iniciativa de la Franja y la Ruta demuestra la determinación de apertura del país asiático, y unirá al mundo de forma más estrecha.

Durante su estancia en China, el académico peruano quedó sorprendido por la popularidad que tienen entre los consumidores locales los productos peruanos, que van desde arándanos y aguacates hasta finos tejidos de alpaca. La escalada del consumo chino supone oportunidades más amplias.

“La Franja y la Ruta promoverá el intercambio comercial entre China y Perú, mejorará la eficiencia del transporte y reducirá los costos logísticos, lo que a su vez facilitará la entrada al mercado chino de los productos peruanos”, señaló.

China y Perú firmaron un tratado de libre comercio (TLC) en abril de 2009, el cual entró en vigencia el 1 de marzo de 2010. En noviembre de 2018, los dos países iniciaron la negociación para actualizar dicho acuerdo.

José Bazán, ejecutivo de ventas de la empresa logística peruana Ocean Air, no duda en afirmar que el TLC entre China y su país ha traído nuevos negocios para su compañía.

“El mercado chino supone una gran oportunidad, ya que un comercio próspero es muy importante para el sector logístico. Ahora el 70 por ciento de nuestros clientes tienen negocios con China, y antes esta cifra era de solo alrededor del 20 por ciento”, destacó el empresario.

El volumen comercial entre China y América Latina alcanzó los 307.400 millones de dólares en 2018, lo que representa un aumento interanual del 18,9 por ciento, según datos oficiales de China.

“Hoy en día, en el puerto de Veracruz, se ven muchas embarcaciones que vienen de China y transportan todo tipo de productos. La Franja y la Ruta está revitalizando esta antigua vía comercial marítima”, celebra Rosas.

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