OPINIÓN. El llamado de China al apego a la globalización y la continuación de la apertura comercial

Por Alberto Camarena*

En la más reciente reunión de los países del G20 en Buenos Aires (Argentina), el presidente de China, Xi Jinping, ha vuelvo a hacer un llamado a no desviarse de los procesos de la globalización y la apertura comercial.

Lo anterior tiene una particular relevancia para la comunidad internacional por dos razones: la primera es el reconocimiento por parte de la potencia económica emergente más importante en el mundo de las ventajas de un sistema abierto de intercambio económico como parte de una estrategia para debilitar el prospecto de una futura crisis económica mundial. La otra razón es la de dar un mensaje a Estados Unidos, en particular al presidente Donald Trump, sobre la intención de China de evitar una guerra comercial entre estos países de manera permanente y a gran escala.

La confrontación comercial entre China y Estados Unidos ha generado un gran interés en el mundo. El interés no es simplemente académico, sino más bien se debe al potencial de una propagación de los efectos negativos de dicha confrontación en el resto de las economías del mundo. La alta interdependencia del comercio internacional no limita las afectaciones arancelarias al país objetivo, sino que, debido a la alta complejidad de los procesos de surtido de componentes para la elaboración de un producto terminado, las barreras pueden terminar afectando a terceros países.

Xi habló sobre “la acumulación acelerada de riesgos para la economía mundial”, lo cual indicaría que el líder máximo de China tiene presente los preocupantes nubarrones que se han estado manifestando en distintas geografías del mundo, y que no pueden desligarse del todo de los efectos reverberantes de la crisis financiera de 2008. La ruptura del Reino Unido con la Unión Europea (brexit), la delicada situación de la deuda italiana, la creciente ola de extrema derecha y los recientes disturbios en Francia son un recordatorio de que existen condiciones de inestabilidad que pueden tener repercusiones en el resto del mundo.

El G20 en Argentina no ha sido la primera ocasión en la que Xi se ha manifestado a favor de la globalización. El compromiso por la cooperación y la defensa del sistema de comercio multilateral es un discurso chino que ha contrastado con el discurso y las acciones del presidente Donald Trump, estos últimos más bien de un tinte mercantilista. El discurso de China es, por el contrario, parte de la corriente internacional, que a grandes rasgos continúa apoyando los procesos de globalización. Lo anterior se ha evidenciado no solo en los discursos de países como Canadá y México, sino que incluso aquellos países europeos que se cierran en temas de inmigración, no lo hacen en temas económicos. El Reino Unido es uno de estos casos en donde el aparente deseo de romper con Bruselas, de recuperar autonomía en decisiones soberanas y de limitar la inmigración no busca limitar su habilidad de comerciar abiertamente.

En cuanto potencia global emergente, Xi ha vuelto a colocar a China en la delantera de la promoción de mercados abiertos e intercambios comerciales sin trabas, al mismo tiempo que Trump ha continuado una serie de políticas económicas internacionales de confrontación, lo anterior aunado a una serie de situaciones de índole doméstico que han aumentado la percepción de una Casa Blanca errática y desorganizada. La reunión del G20 ha generado un respiro temporal debido a que la esperada reunión entre Xi Jinping y Donald Trump generó el acuerdo de no aplicar por el momento un aumento de los impuestos arancelarios.

Sin embargo, lo anterior no es garantía de que se llegará a feliz término en el tema de la disputa comercial entre ambos países. De ahí que Xi continúe haciendo énfasis en sustituir viejos motores de crecimiento por nuevos y de fomentar una mayor coordinación y complementariedad a nivel macro. Xi ha pedido al resto de los líderes del G20 ejecutar políticas de manera racional y con un enfoque “más allá del horizonte”; posiblemente aludiendo al gobierno de Trump, que aparenta actuar de manera más impulsiva y a corto plazo.

*Alberto Camarena es Doctor en Estudios del Este Asiático y profesor en el Tec de Monterrey.