Empresas Chinas en la Cooperación de BRICS

Durante la primera década de BRICS desde 2006, un número creciente de empresas chinas ha invertido en los países miembros del Grupo y ha ganado rendimientos beneficiosos para el fortalecimiento del mercado emergente, para los habitantes locales y para ellas mismas.

Hisense, una corporación china de aparatos electrónicos domésticos, entró en Sudáfrica en los años noventa del siglo pasado. Gracias a un precio razonable y una calidad buena, fue ganando el mercado. Y los empresarios chinos se dieron cuenta de que si implementaran una industria de ensamblaje, ofrecerían empleos para el lugar y gozarían de las facilidades del flujo del producto. Con una inversión de 350 millones de rand (más o menos como 27 millones de dólares americanos), Hisense logró instalar una cadena de producción en el Parque Industrial Atlantis, al norte de Cape Town, con un crédito otorgado por el Fondo de Desarrollo China-Africa –Fondo establecido por China en busca de fomentar vínculos económicos y comerciales con Africa en 2007. Hasta ahora, Hisense es la única empresa extranjera de aparatos electrónicos domésticos que tiene fábrica en Sudáfrica y ocupa el 24% del mercado. O sea, de cada cuatro refrigeradoras o televisores, uno es hecho por Hisense, superando a cualquier otra marca extranjera, tanto en cantidad como en calidad.

LIFAN, empresa privada de automóviles, puso en operación una representación en Rusia en 2007 y no tardó en informarse de que había más o menos 40 millones de autos en el país, mientras que la mitad de ellos era más de diez años y a los clientes locales les gustaban autos potentes y baratos. Con una cadena especializada en la venta, servicios, respuestos y encuesta en 140 lugares rusos, LIFAN logró poco a poco el reconocimiento de la clientela local. Después de la crisis financiera, muchas compañías extranjeras de automóviles se retiraron mientras que LIFAN se ha quedado. Ahora LIFAN es una marca más acogida en Rusia. En 2014, la corporación dio a conocer la resolución de invertir 300 millones de dólares americanos en Lipetsk, al suroeste de Rusia para instalar una industria de ensamblaje. Se espera un progreso dramático de la empresa junto con el mercado y la industria de automóviles de Rusia.

La operación de las empresas chinas en Brasil está caracterizada por la diversidad y la rapidez del crecimiento. Ahora, la inversión total de 200 empresas chinas en el país es más de 40 mil millones de dólares americanos, cubriendo una amplia envergadura, desde la energía, minería, industria manufacturera, hasta el sector financiero, la medicina, la infraestructura y el internet. Es grato observar avances en la industria manufacturera de alto nivel, la energía limpia y la informática.Por ejemplo, la Corporación Estatal de Electricidad de China ha introducido en Brasil la tecnología avanzada de transmisión y distribución de UHV y realizado la adquisición de la empresa brasileña CPFL para expandir la distribución de la electricidad, así como su generación con la nueva energía.

En la India, los teléfonos móviles chinos XIAOMI, VIVO, OPPO y LENOVO ocupan el 45% del mercado, mientras que el chip fabricado por una empresa china en la India ocupa el primer lugar en el país. “Gracias a las fuertes demandas de los mercados chino e indú, las dos economías van a sufrir un crecimiento rápido durante largo plazo. La perspectiva ofrece buenas oportunidades para las empresas y un inmenso espacio para la cooperación internacional en el comercio, la inversión y la ciencia y tecnología. Ello se entiende como una manera significativa de contribución para la economía mundial. ” Dijo Kulkarni, un estudioso indú.

La Cumbre de BRICS en Xiamen, China, realizada entre los días 3, 4 y 5 de septiembre de 2017, aprobó una serie de documentos de suma importancia y uno de ellos es destinado a fomentar las facilidades del comercio y la inversión. Gracias a ellos, se esperan más estrechos los vínculos económicos, más beneficios para los pueblos y más potentes los países de BRICS. En otras palabras, hay fe en la segunda década de oro de BRICS. Si algún significado político y social puede desprenderse de estas actividades económicas, podemos afirmar que la coexistencia pacífica de diversas civilizaciones se basa sobre el respeto mutuo y el aprendizaje de uno a otro. Ello implica una aportación a la mejora del sistema de gobernanza global.

(Fuente: Xinhua en Español)